Zumos de frutas para niños. Parecen saludables pero no lo son

Cuál debe ser el consumo de zumos de frutas en niños según su edad

Meybol Lorena Ramírez

Muchos niños suelen tener reticencias a tomar fruta, por eso muchos padres recurren a los zumos de frutas (naturales o industriales) como alternativa saludable a una pieza de fruta. Si bien pueden tener algunos beneficios (aportan vitamina C y fitoquímicos), también presentan su lado negativo: no contienen fibra y sí mucho azúcar, lo que supone un peligro para la salud dental y para el aumento de peso. ¿Cuál sería entonces la manera de proceder? ¿Qué consumo de zumo de frutas es aconsejable en niños según su edad?

La cantidad de zumo de frutas que debemos ofrecer a los niños

consumo de zumo de frutas

La Asociación Americana de Pediatría (AAP) recomienda que los zumos de frutas NO deben introducirse en la dieta infantil antes del año de edad. Los lactantes deben consumir fruta inicialmente en puré o papilla y, posteriormente, triturada para luego pasar a la textura de trozos, o entera, y no ofrecer en ningún caso en jugo. Y es que el consumo de zumos de frutas no ofrece beneficios nutricionales para los bebés. 

A partir de esa edad, ¿cuáles serían los parámetros a seguir? ¿Qué cantidad sería la más recomendable según los años del pequeño? 

-De 1 a 3 años, no exceder 4 onzas al día (equivalente a 118cc/día)

-De 4 a 6 años, limitar a un máximo de 4 a 6 onzas al día (equivalente a  177cc/día)

- De 7 hasta la adolescencia, limita a 8 onzas al día (equivalente a 236cc/día)

* Cada onza equivale aproximadamente a 29 gramos. 

El agua y la leche deben ser las bebidas primordiales en los niños y adolescentes, mientras que los zumos deberían ser una opción esporádica debido a la poca calidad nutricional.

Los zumos de frutas: alimentos que parecen saludables pero no lo son 

la verdad que esconden los zumos de furtos

En los últimos años el exceso del consumo de azúcar en la dieta ha sido motivo de investigación por parte de la comunidad científica. Actualmente hay evidencia del efecto negativo sobre la salud en cuanto a la ingesta  de bebidas azucaradas, así como del consumo de zumos de frutas, que ha llegado a considerarse como una bebida azucarada más y que no es tan beneficiosa como parece, a pesar de provenir de la fruta.

Se sabe que existen enfermedades que son prevenibles desde la niñez y está muy bien documentado que desde temprana edad la alimentación juega un papel fundamental a la hora de prevención de enfermedades en la adolescencia y en la vida adulta.

Actualmente los zumos de frutas son considerados como una alternativa poco saludable en la alimentación en los niños, pero sí resulta muy apetecible para los más pequeños. Los padres generalmente se preocupan porque formen parte de la dieta diaria, considerándolos de gran importancia dentro de la alimentación de sus hijos, ya que son percibidos por parte de la población como bebidas más saludables debido a que provienen de la fruta.

Al hacer uso de la licuadora o extractores de jugos, se rompen gran cantidad de vitaminas, antioxidantes y la fibra natural de la fruta, además, en el momento de la preparación, los padres generalmente añaden azúcares refinados para “mejorar el sabor” o que sean más aceptados por los niños, lo que aporta más calorías e hidratos de carbono, favoreciendo malas prácticas nutricionales y el consumo de azúcares. Por supuesto una vez que se ofrecen estos sin añadir azúcar, muchas veces son rechazados por los niños, incentivando el consumo de más azúcar además de la que trae la fruta de manera natural.

Por otro lado, hay padres que tienen la creencia que endulzar los jugos naturales con otras alternativas de azúcares que no sea el azúcar refinada, como la panela, miel o productos conocidos en el mercado como “azúcar light”, tiene algún beneficio por la concepción de que aporta menos azúcar, un concepto totalmente  errado y que va más allá de la realidad, simplemente sigue siendo una mezcla de agua y carbohidratos (sacarosa, fructosa, glucosa y sorbitol).

Los jugos de frutas carecen de fibra dietética, además de que no aportan beneficios nutricionales sobre la fruta entera o en trozos. Por otro lado, contienen una elevada cantidad de azúcares simples, lo cual aporta gran cantidad de calorías y la ingesta elevada de los mismos puede contribuir a la ganancia inadecuada de peso (sobrepeso u obesidad) al desplazar el consumo de otros alimentos (entre ellos, leche materna y/o fórmula infantil) debido a la cantidad excesiva de calorías que provee.

Eso sin olvidarnos que disminuyen la ingesta de proteínas, grasas, aumentan el riesgo de un aporte insuficiente de vitaminas y minerales y se asocian con diarrea crónica, malabsorción intestinal, trastornos del apetito, y por último y no por ello el menos importante, el riesgo potencial de desarrollar caries dental.

Con respecto a los zumos industrializados, la industria se ha encargado de aplicar estrategias de comercialización cuyo único fin es vender sus productos favoreciendo el consumo de los mismos a través de etiquetados que suponen “añadidos  de vitaminas” o “aportes de energía” y que a los ojos del consumidor se torna tentador, “opacando” la cantidad de azúcar añadida y lo que acarrea el consumo de la misma para la salud.

Para resumir y como idea final y muy importante: la fruta, ¡mejor a bocados!