Cuál es el mejor queso para los niños

Los quesos más saludables en la infancia

El queso es un derivado lácteo que se puede describir de una manera muy general como leche cuajada de vaca, cabra, oveja u otro mamífero, mediante la acción del cuajo animal o vegetal.

Además, llevan cultivos lácteos que fermentan la lactosa, y, en ocasiones, también pueden añadirse hongos, como en los quesos azules. Son muchas las variedades que se pueden encontrar en el mercado, no solo dependiendo del animal del que la leche es originaria, sino también del proceso de maduración del producto final. Pero, ¿cuál es el mejor queso para los niños?

 Los mejores quesos para los niños

Quesos adecuados para niños

- Los quesos frescos: están poco procesados, y si para aumentar su fecha de caducidad, han de añadirse conservantes de algún tipo, en caso contrario tienen un periodo apto de consumición corto y deben conservarse en refrigeración. Estos quesos llevan añadida una cantidad de sal, generalmente no muy elevada, y suelen ser bajos en grasa y proteína. Sin embargo, al no contener bacterias lácticas, la mayor parte de la lactosa se encuentra presente, a diferencia de los quesos curados. No deben confundirse con los quesos tiernos, que aunque corto, llevan un proceso de maduración, en torno a los 15 días. Ambos quesos son generalmente muy bien aceptados por los niños, y son una buena alternativa a la leche.

- Los quesos curados, semicurados y viejos: llevan un proceso de maduración que puede variar entre 4 y 7 meses. Durante este tiempo, su contenido en agua disminuye y así se concentran sus nutrientes, siendo un producto final con un contenido en proteína y grasa elevado, aunque también de micronutrientes. También su alto contenido en sal es algo a tener en cuenta, puesto que es recomendable controlarlo en la infancia. Los quesos semicurados: se dejan en una cámara para su secado entre 2 y 3 meses, por lo que mantienen una cantidad de agua más elevada que los curados y sus macronutrientes están menos concentrados. Por encima de los 7 meses de maduración, los quesos viejos, de sabores muy fuertes e intensos, tienen un contenido de grasa y sal más elevado aun y deben evitarse. Los quesos semicurados son, de los tres, la mejor opción para consumir en la infancia.

- Quesos con maduración a base de hongos. Generalmente son hongos del género Penicillium, y actúan de manera diferente a las bacterias. Su contenido en grasas y proteínas es variable, y su sabor y olor suelen ser muy intensos. En la mayor parte de las ocasiones no están pasteurizados, aunque no por eso deben considerarse peligrosos, pero sí deben evitarse en la primera infancia. Los niños no suelen sentirse atraídos hacia estos quesos, dado su aspecto y el aroma que desprenden, aunque no hay problema en que los coman con moderación.

Con un valor nutricional muy similar al de la leche, el queso es un alimento recomendable para los niños, ya que contiene nutrientes muy atractivos como el calcio y el fósforo para sus huesos.

Sin embargo, a mayor maduración del queso, mayor contenido en sal y grasa saturada, por lo que conviene controlar el tamaño de las porciones.