Cómo enseñar a los niños a reflexionar

Pautas para que el niño reflexione y no actúe de forma impulsiva

Borja Quicios
Borja Quicios Psicólogo educativo

Desde los 4 o 5 años los niños bombardean a los adultos con preguntas sobre la vida, la muerte, la justicia etc. Todas ellas sin respuesta tajante. Este tipo de preguntas con respuesta relativa es lo que nos enseña que los niños pueden reflexionar ya desde muy pequeños.

Por eso, enseñarles a reflexionar no va a ser necesario. Los niños igual que respiran, o aprenden a andar de manera instintiva, empiezan a pensar de manera natural. Para ello, los adultos del entorno del niño (en casa y en la escuela) deben motivar al niño a seguir pensando y que los haga de manera crítica.

Cómo estimular el pensamiento crítico desde casa

Enseñar a los niños a ser reflexivos

Actualmente los niños se enfrentan diariamente a una sobreinformación en la que la publicidad, la TV, e Internet les lleva a recibir estímulos sin una respuesta clara por lo que deben de activar su mente. Desde casa los padres pueden ayudar a sus hijos a ser más reflexivos de la siguiente manera:

- Educar las emociones del niño. Para que los niños aprendan a pensar de manera crítica es preciso que antes entiendan cómo funcionan las emociones. Saber identificarlas es el primer paso hacia la empatía que hace que el niño se entienda a sí mismo y a los demás. Los pequeños aprenden desde que nacen, por eso es muy importante que mediante el cariño sienta que el aprendizaje emocional y social es básico.

- Dar confianza al niño. Como padres hay que fomentar al niño la idea de que es especial e importante, capaz de ofrecer muchas cosas. Los padres han de acompañar al niño y que este sienta la confianza y el apoyo suficiente para aventurarse a explorar para seguir avanzando.

- Atender sus propios pensamientos. Fomentar en los niños que antes de dar una respuesta o hacer algo, lo mediten pensando las consecuencias.

- Fomentar la creatividad. Los padres deben evitar que el niño pierda la curiosidad por las cosas. Para ello deberán aportarle estímulos y retos que le lleven a aprender y a divertirse. Desarrollar esta capacidad imaginativa fomenta su curiosidad por aprender y preguntarse el porqué de las cosas.

- Cada niño tiene su propio pensamiento. Los niños disponen de personalidad propia y hay que respetarlo en todo momento. Hay que permitir que tengan sus ideas y sus opiniones y que sepan argumentar. Para ello, podemos pedirle que ponga ejemplos para aclarar sus ideas. Fijarnos en sus gestos, en su escucha, etc. Pero nunca dar la respuesta por ellos. Fomentar su independencia y madurez evitando la sobreprotección que hace que ocurra todo lo contrario.

El desarrollo de la reflexión desde la escuela

En la escuela, además de en casa, es el lugar donde el niño comienza a desarrollar su pensamiento poco a poco, superando niveles hasta alcanzar el pensamiento abstracto. El problema viene con el error que se ve hoy en día en la educación escolar, donde se tiende a formar “niños iguales”, con mismos aprendizajes y que piensan de la misma manera.

Es importante que se dé un cambio en la educación que permita la autonomía de los niños, la creatividad y el pensamiento constructivo y crítico. Para ello, la escuela debe ser la continuación de aprendizaje que ha empezado con la estimulación del pensamiento desde edades muy tempranas en la familia.