Cuándo debemos ceder ante los hijos

Encontrar el equilibrio cuando se negocia con los hijos

¿Cuántas veces has sentido tu hijo te reta o trata de imponer su criterio? Al final más que una negociación acaba convirtiéndose en una lucha por tener el poder. Y acabas desconcertado porque no sabes si lo estás haciendo bien o deberías ceder a sus deseos.  

Encontrar el equilibrio entre los límites que tienes que poner y que tu hijo sea autónomo es complicado. Por eso, en Guiainfantil.com te damos unos sencillos requisitos para que te ayuden a decidir cuándo es el momento adecuado en que puedas ceder.

Momentos en los que es mejor ceder ante los hijos

Ceder ante los hijos 

- Debes estar en sintonía con tu pareja: Aunque tengáis un modo distinto de ser o de ver la educación, hay pilares básicos tenéis que hablar. Así que si quieres ceder con tu un hijo, primero tendrás que aprender a hacerlo con tu pareja y llegar a acuerdos. Es un requisito que muchas veces en la vorágine del día a día nos saltamos y damos por hecho, pero te darás cuenta que es más fácil negociar cuando vosotros tenéis claro los límites. 

- No todo se puede negociar: Si estableces normas y límites es porque tienes un motivo para hacerlo: por seguridad, por estética, por salud, por enseñarle valores…. Sin embargo, hay normas que con el tiempo tienen que ir adaptándose a su edad. Por ejemplo: la hora de salida o la ropa que se va a poner. Es importante que elijas cuales van a ser tus prioridades y qué limites estás dispuesto a ceder. Poco a poco vete dejándole autonomía en cosas sencillas: ¿te apetece llevar el osito marrón o el blanco? Quizás son cosas que no tienen tanta importancia a simple vista, pero con esa sencilla pregunta le estás orientando a que tenga una respuesta. Así que la pregunta ahora sería ¿cuáles estás dispuesto a delegar en tu hijo?

- Para ceder, necesitas estar tranquilos. Lo más recomendable es poder negociar en un momento en el que los dos tengáis tiempo para hablar y estéis calmados. En muchas ocasiones, es justo lo contrario nunca hay tiempo, el móvil siempre se interpone y tú o tu hijo acabáis enfadados o gritando. Negociar en plena rabieta o cuando estamos distraídos es uno de los errores más comunes que se suelen cometer, por eso lo mejor es evitar esos momentos para la negociación y simplemente acompañarlo hasta que el ambiente sea más tranquilo porque de lo contrario, pensará que enfadándose puede conseguir todo lo que quiera.

- Tu hijo tiene que escucharte y respetarte, pero tú también: El respeto es fundamental, pero muchas veces olvidamos que el respeto no sólo pasa por no insultar o gritar a tu hijo, también por no interrumpir y escuchar sus argumentos. Muchas veces dices “no” sin haber escuchado todo lo que tu hijo tenía que decirte y aunque tengas claro que no vas a hacerlo, al menos todos merecemos sentir la sensación de que lo hemos intentado. Así que en vez de ser tajante desde el principio, escucha las explicaciones que tiene que darte. De esa forma, le enseñarás a defender su postura y que tenga una opinión propia.