No hay motivo para mentir a los hijos

Las mentiras piadosas de los padres afectan al desarrollo del niño

Andrés París

Muchas veces los padres contamos pequeñas mentiras para evitar enfrentamientos con nuestros hijos, o para suavizarles algún dato, son las llamadas mentiras piadosas.

Sin embargo, los pegagogos afirman que no hay motivo para mentir a los hijos, ya que eso puede tener repercusiones en su comportamiento.

No hay motivo para mentir a los hijos

No hay motivo para mentir a los hijos

No hay motivo para mentir a los hijos, ya que la mentira acaba en IRA “ment-IRA” y, ese efecto, es lo que produce en las personas que han sido objeto de la mentira por parte de alguien. También acaba en  desconfianza y decepción por no haber sido suficientemente justos con lo que ellos creían esperar.

 "Una mentirijilla a tiempo viene bien, no hay que decir siempre la verdad, a veces una mentira soluciona un problema”, esta es una de las frases y creencias que muchas personas tienen sobre la utilización de la mentira, y así justifican el hecho de mentir más de la cuenta.

 Pero es una creencia errónea, ya que los niños tarde o temprano descubrirán la verdad, y por lo tanto nos quedamos mejor con frases como:“La mentira tiene las patitas muy cortas,  “una mentira pone en duda mil verdades” o “si dices la verdad nunca tendrás que acordarte de muchas equivocaciones que luego lamentamos”.

 Desde mi punto de vista, no hay motivo para mentir a los niños, porque cuando mentimos a nuestros hijos provocamos en ellos una serie de reacciones que no favorecen su desarrollo y su madurez.

Al percibir la mentira los niños pueden sentir:

 - Desconfianza: Con lo difícil que es conseguir ganarse la confianza, una sola mentira tirará por la borda gran parte de la labor que venimos haciendo.

- Tristeza: Cuando te han mentido se rechaza la empatía, y se apodera en ellos una terrible sensación de fracaso.

- Rabia: Es la sensación más común y prolongada, ya que el niño no encuentra una explicación del por qué le han mentido.

- Decepción: Incluso la persona que te ha mentido se ha decepcionado a sí mismo, y basta una sola decepción para ver lo difícil que es solucionarlo.

Por tanto si no quieres generar en tus hijos desconfianza, tristeza, decepción o rabia, no les mientas, y al no hacerlo estarás invirtiendo en el buen desarrollo personal de tus hijos.