La quinta enfermedad o el síndrome del niño abofeteado

Sarpullido o eritema infeccioso en la cara del niño

Patricia Fernández
Patricia Fernández Redactora en Guiainfantil.com

Esta enfermedad infantil, de tan curioso nombre, es más común de lo que podamos creer. Su nombre se lo debe a un típico sarpullido rojo que suele salir en el rostro como si al niño le hubieran dado una torta en la mejilla.

Antiguamente se la conocía como la “quinta enfermedad”, ya que ocupaba el quinto lugar entre las enfermedades infecciosas con sarpullidos en los niños antes de que las vacunas llegaran a nuestro calendario vacunal. De ahí su nombre: la quinta enfermedad o síndrome del niño abofeteado.

Qué es la quinta enfermedad o síndrome del niño abofeteado

Quinta enfermedad en niños o síndrome del niño abofeteado

Desgraciadamente no hay vacuna posible para la quinta enfermedad o síndrome del niño abofeteado. Aunque casi el 50% de la población infantil lo ha padecido en algún momento, sus síntomas son tan leves que muchas veces pasa desapercibida o escondida tras un catarro. 

Suele afectar a niños entre 5 y 15 años, especialmente en los meses de primavera, y su nombre real es “eritema infeccioso”. Sus síntomas son fiebre ligera, dolor de cabeza, congestión y mocos, que suelen desaparecer en unos pocos días. Existen otros síntomas menos habituales como ojos rojos, ganglios inflamados, diarrea, ampollas o moretones. 

No es hasta unos días después cuando empieza a aparecer su característico sarpullido en la cara, que se va extendiendo por el tronco y extremidades, con lo que muchas veces no se suele asociar a la misma enfermedad.

Este sarpullido en general no suele presentar molestias, pero a veces puede picar ligeramente sobre todo cuando el niño está expuesto al sol, el calor o una mayor sudoración.

Un síntoma muy claro que la identifica es que las manchas no aparecen ni en las palmas de las manos ni en las plantas de los pies. El sarpullido suele desaparecer lentamente, aclarándose en centro de las manchas y tomando así aspecto de encaje, pero no es hasta las tres semanas cuando desaparece del todo.

El síndrome del niño abofeteado es bastante contagioso durante el periodo de incubación, pero curiosamente cuando aparecen los primeros síntomas el virus ya ha empezado a remitir.

No hay que alarmarse, casi la mitad de la población la hemos pasado sin enterarnos, pero hay que tener cuidado especialmente con los niños con el sistema inmunitario debilitado o con trastornos en la sangre, ya que provoca  una bajada significativa de la producción de glóbulos rojos; lo mismo ocurre con las mujeres embarazadas, ya que algunos fetos pueden presentar una anemia grave.

La quinta enfermedad no se puede tratar con antibióticos, ya que está provocado por un virus, así que solamente se debe descansar y tratar los síntomas de la fiebre. Una vez que el niño haya pasado la enfermedad se volverá inmune a ella, así que no hay peligro de que la vuelva a contraer.