Niños y bebés con sarampión

Síntomas, causas y cura del sarampión en los niños y bebés

El sarampión es una enfermedad infecto-contagiosa que afecta a bebés, niños, adultos, que no han sido vacunados, según recomienda el Calendario Oficial de Vacunación Infantil. Es la enfermedad más grave en los lactantes.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) había estimado la erradicación de esta enfermedad en la sociedad para el año 2015, pero los repuntes en el número de casos de sarampión, debido a la relajación de los padres en el seguimiento del Calendario Oficial de Vacunación Infantil ha disparado el número de casos de sarampión en en Europa y en el resto del mundo. El sarampión es una enfermedad que puede causar la muerte o cursar con graves complicaciones como la encefalitis.

Síntomas en niños y bebés con sarampión

Síntomas y tratamiento del sarampión en los niños

Inicialmente, la infección causada por el virus del sarampión se caracteriza en bebés y niños, por presentar:

- Fiebre

- Ojos llorosos y rojos, o conjuntivitis

- Falta de apetito

- Congestión nasal con goteo de nariz

- Tos seca

- Malestar general

Pasadas las primeras 24 horas, comienzan a aparecer pequeñas manchas de color blanco dentro de la boca, y luego erupciones cutáneas de color rojo en la cara, por detrás de las orejas, en el cuello, extendiéndose posteriormente a todo el cuerpo.

En general, esas manchas no pican mucho y suelen desaparecer en 2 a 4 días. En bebés menores de 9 meses, puede aparecer en forma leve gracias a la presencia de anticuerpos maternos protectores. La fiebre puede que sea muy alta y el niño se sentirá mal durante 3 o 5 días.

Cómo se transmite el sarampión

El sarampión es una enfermedad infecciosa producida por el virus del sarampión, conocido como mixovirus, para la que existe vacuna. El período de incubación dura entre 10 y 14 días a partir del contacto. El período de contagio es variable: entre 4 días antes de la aparición de los síntomas hasta los 4 o 5 días posteriores, después de que hayan desaparecido las lesiones cutáneas.

El sarampión se transmite por contacto con fluidos nasales y bucales, como la salida, de una persona infectada a otra.

Tratamiento del sarampión

Al ser una infección vírica, no se deben administrar antibióticos, por lo que no queda más remedio que pasarlo. La recomendación es usar paracetamol para aliviar los síntomas. Los antibióticos sólo se deben usar para evitar complicaciones bacterianas secundarias y siempre que lo prescriba el pediatra del niño.

Los antipiréticos para bajar la fiebre, los nebulizadores para despejar la nariz, las gotas oculares, y los antihistamínicos (si es el caso, para disminuir los picores) pueden ayudar al bebé y al niño a aliviar los síntomas del sarampión. Se recomienda el aislamiento respiratorio del paciente durante todo el período de la enfermedad para evitar el contagio a otros miembros de la familia.

Las complicaciones que puede presentar el sarampión son laringitis, otitis (es la más frecuente), bronquiolitis, neumonía, bronquitis, diarrea (más frecuente en niños desnutridos) y encefalitis aguda.

Complicaciones del sarampión

En el caso de que no se trate bien esta enfermedad en los niños y en adultos, puede ocurrir complicaciones en su salud, como:

- Diarrea severa

- Infecciones del oído

- Neumonía

- Ceguera

- Encefalitis (inflamación del cerebro)

- Muerte

Por ello, es importante la vacuna.

La vacunación frente al sarampión

El mejor tratamiento es la prevención y nada hay más seguro que la vacunación del niño, a partir de los 12 meses de edad. El sarampión se transmite por contacto directo de un niño a otro. Además, el diagnóstico de sarampión debe ser realizado siempre por un profesional de la salud.

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