Por qué un bebé no puede ser hiperactivo

El error de etiquetar al bebé con un Trastorno con Déficit de Atención e Hiperactividad

Cada día leo en foros, comentarios de artículos y redes sociales a montón de mamás angustiadas afirmando con rotundidad que su bebé es hiperactivo.

Bebés de menos de un año o que ni siquiera han cumplido los 2 son diagnosticados por sus padres con un trastorno por déficit de atención e hiperactividad con una ligereza que asusta. Sin embargo, los expertos y los manuales clínicos lo dejan claro: un bebé no puede ser hiperactivo, eso sí, puede ser un bebé de alta demanda.

Un bebé no puede ser hiperactivo

 El bebé no puede ser hiperactivo

A lo largo de los últimos años me he visto en la necesidad de leer y aprender mucho sobre la hiperactividad, he hablado con psicólogos y neuropediatras, he asistido a charlas y me mantengo al día sobre toda la información nueva al respecto. Por ello, cada vez que se habla a la ligera y sin mucho conocimiento sobre este trastorno, que suele ser a menudo, se me ponen los pelos de punta.

Todavía, pese a toda la información disponible, hay muchos mitos relacionados con la hiperactividad y mucha desinformación. Normal por otra parte, sólo el que lo vive de cerca o la trabaja, conoce la problemática.

El primero de los mitos comunes es catalogar a TDAH como una enfermedad. Nada más lejos de la realidad, ni es una enfermedad ni se cura con un tratamiento. Es un trastorno que afecta a la conducta y no se cura nunca, pero sí se puede reconducir esa conducta cuando está afectando a la vida académica o social del niño. El tratamiento actual puede ser conductual, farmacológico o ambos a la vez.

Otro de los mitos o errores comunes entre muchos padres es diagnosticar o afirmar a la ligera que su hijo es TDAH porque es nervioso o inquieto. Sin un diagnóstico por parte de un neuropediatra o un psicopedagogo, etiquetan al niño de hiperactivo. Si bien es cierto que muchos padres hacen esa afirmación porque conocen como nadie a su hijo y obtienen posteriormente ese diagnóstico de un experto, no es posible hacer esa diagnosis en los primeros años o meses del bebé. Es decir, un bebé no puede ser hiperactivo.

Niños de meses, de 1 año, 2 o 3 tienen una conducta nerviosa, inquieta, desobediente, movida o con rabietas porque son bebés. Están descubriendo, explorando, investigando y probándose a sí mismos. Cada bebé es un mundo, algunos son más tranquilos y otros son más nerviosos. Lo que sí puede decirse es que el bebé es de alta demanda.

Cómo son los bebés de alta demanda

Algunos bebés duermen casi toda la noche desde el principio, son calmados, comen bien y no lloran mucho. Otros, en cambio, duermen poco y mal, lloran de forma constante, demandan mucha atención de los padres, comen mal… Son bebés de alta demanda que, ponen en jaque a los padres por el alto nivel de exigencia que requiere su crianza.

El término bebé de alta demanda existe y fue acuñado por el Dr Sears tras detectar que su quinta hija era diferente a los demás y se comportaba de una forma diferente. Las características que reúnen estos bebés son:

- Lloran con mucha insistencia, más que los demás bebés.

- Son bebés casi hipertónicos, es decir, no suelen estar quietos y no aguantan sujetos en sillas o mochilas portabebés.

- Duermen poco y se despiertan muchas veces, el más mínimo ruido puede despertarles.

- Son absorbentes y demandan mucha atención de sus padres o cuidadores.

- Sus padres intentan encontrar trucos para calmarles o entretenerles pero nada parece funcionar o si funciona hoy, mañana no lo hará.

- Necesitan mucha atención a la hora de comer.

Cuándo se diagnostica la hiperactividad en la infancia

Quizás tu bebé sea de alta demanda y esto te lleve a catalogarle como un bebé hiperactivo. Sin embargo, no es posible diagnosticar a un bebé como hiperactivo. Los manuales clínicos fijan la edad para diagnosticar un Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad a los 7 años de edad. Hasta los 6 o 7 años los niños no presentan un patrón de conducta fijo, están formando su personalidad y todavía no disponen de los suficientes mecanismos de autoregulación.

Sin embargo, sí se pueden comenzar a observar algunos signos de alerta a partir de los 4 años, durante la etapa preescolar. Ciertas pautas de conducta en nuestros hijos podría ponernos sobre la pista de que nuestro hijo podría ser TDAH:

- Tienen rabietas con una frecuencia elevada y aunque vayan creciendo siguen mostrando su desacuerdo con algo a través de pataletas.

- Es descuidado y suele perder cosas.

- Actúa y luego piensa, muestra conductas impulsivas.

- Parece no escuchar cuando le hablamos, es como si estuviera en las nubes.

- Suele tener conflictos con sus compañeros.

- Cuando quiere algo lo pide con mucha insistencia.

- Tiene explosiones de genio y esto le provoca problemas en casa y en la escuela infantil.

- Su profesora suele quejarse de su comportamiento en clase, no acepta bien la dinámica de las clases.

- Son niños que no ven el peligro y suelen actuar de forma intrépida.

- Le cuesta esperar su turno y aceptar órdenes.