Preguntas y respuestas sobre la citología vaginal

Todo lo que siempre has querido saber sobre esta prueba médica

Beatriz Martín Jiménez
Beatriz Martín Jiménez Matrona y enfermera pediátrica

La citología vaginal, también conocida como prueba de Papanicolaou, es una de las pruebas que se suelen incluir cuando nos hacemos una revisión ginecológica. Consiste en la obtención de una muestra del epitelio (una especie de piel muy fina), que recubre cuello del útero, para identificar precozmente si existen alteraciones que con el tiempo podrían convertirse en lesiones cancerosas. De hecho, este es su principal objetivo, aunque también sirve para identificar otros cambios, como algunas infecciones, por ejemplo.

Resolvemos tus dudas sobre la citología vaginal 

citologia

Una vez que ya sabemos en qué consiste la citología vaginal y cuáles son los objetivos de la misma, es el momento de resolver otras dudas: 

¿Cuándo hay que hacerse la primera citología?
Aunque los expertos no terminan de ponerse de acuerdo, en general se recomienda acudir a la matrona para hacerse la primera citología tras haber iniciado relaciones coitales. Se repetiría una segunda citología al año, y si el resultado de ambas es normal, se recomienda hacerse controles cada 3-5 años hasta los 65, siempre que no existan alteraciones. A partir de los 65 años no es necesario realizarlas, siempre y cuando los resultados hayan sido normales y no tenga antecedentes de lesiones precancerosas.

¿Se necesita algún tipo de preparación previa?
Antes de hacerte una citología, hay que tener en cuenta una serie de recomendaciones:

- No mantener relaciones sexuales coitales en las 48 horas previas.

- No realizar lavados internos ni duchas vaginales.

- No tener la regla (es recomendable que la menstruación haya finalizado unos 3-4 días antes).

- No haber usado cremas ni otros tratamientos vaginales en la última semana.

¿Cómo se realiza?
Hacerse una citología puede resultar algo incómodo, pero en general no es doloroso, aunque esto es algo subjetivo y depende de las circunstancias personales.

Para ello, se introduce un espéculo en la vagina para separar sus paredes y poder visualizar el cuello del útero. Es un buen momento para pedirle a tu matrona que te enseñe con un espejo cómo es tu cuello uterino (también llamado cérvix). Generalmente es una zona de nuestro cuerpo que suele ser desconocida para la mayoría de las mujeres, pero el simple hecho de observarlo por primera vez y conocer cuál es su aspecto real nos ayuda a perder el miedo.

Una vez que se visualiza el cuello del útero, la matrona tomará una muestra con una especie de bastoncillo o escobilla (parecida a los bastoncillos que se usan para los oídos pero más largo y rugoso en su extremo). Hay dos tipos de técnicas de recogida:

- Triple toma
La matrona cogerá tres muestras de tres zonas diferentes del cérvix y las extenderá en un cristal pequeño (portaobjetos) que se envía al laboratorio.

- Citología en medio líquido
Una sola toma de muestras se introduce en un pequeño bote con un líquido conservante y se envía al laboratorio. Esta técnica es más novedosa y se está extendiendo poco a poco en nuestro medio por las ventajas que presenta: mayor facilidad de recogida y análisis de muestras, y posibilidad de detectar el Virus del Papiloma Humano (VPH).

¿Qué enfermedades se detectan con una citología?
El Virus del Papiloma Humano es un virus  que se transmite por vía sexual. Hay muchos subtipos de VPH, y algunos de ellos, cuando son persistentes, causan cáncer de cuello uterino. Es importante señalar que no todas las infecciones por VPH terminan en cáncer (sólo el 10%), pero sí parece que todos los cánceres de cuello uterino comienzan con una infección por este virus. La citología es el método indicado para detectarlo precozmente.

Si el resultado de la citología es normal (negativo), no tendremos que repetirla hasta pasados 3-5 años, según nos indique nuestra matrona o médico. A veces el resultado puede mostrar alguna infección o inflamación que puede ser necesario tratar, pero que no necesita control posterior.

Si el resultado es positivo, no significa que exista un cáncer, sino que hay células alteradas y se necesitan más pruebas y/o controles más frecuentes.

Tu matrona te indicará los pasos a seguir, ¡cuenta con ella!