Decálogo del buen uso de los antibióticos en niños y mayores

Los antibióticos son medicamentos que se emplean para combatir las infecciones bacterianas

Iván Carabaño Aguado

Todavía hay mucha gente que piensa erróneamente que cualquier cuadro febril ha de tratarse con antibióticos, hecho que no es así, ni mucho menos. A continuación, desde guiainfantil.com pasaremos a comentarte qué son y para qué sirven los antibióticos. Te hemos preparado un decálogo del buen uso de antibióticos en niños.

Cómo realizar un correcto uso de los antibióticos en niños

Decálogo del buen uso de los antibióticos en niños y mayores

Los antibióticos son medicamentos que se emplean para combatir las infecciones bacterianas. El mal uso de estos fármacos implica que las bacterias generarán resistencias frente a los mismos. La resistencia a un antibiótico implica que la bacteria se va a escapar a la acción de este, con los riesgos que de ello se derivan: mayor tasa de complicaciones, más días de ingreso hospitalario, etcétera.

Para fomentar la correcta utilización de los antibióticos se ha ideado diez puntos que conforman un decálogo, que debería ser cumplido correctamente no solo por el colectivo sanitario, sino por toda la sociedad civil.

Solo así conseguiremos que los antibióticos sigan siendo eficaces durante muchos años. Por lo tanto, igual que todos hemos de cuidar el medio ambiente, también hemos de ser cuidadosos con el uso de este grupo terapéutico tan importante. A continuación pasaremos a comentar los diez puntos que confirman el decálogo:

1. Tal y como hemos comentado anteriormente, todos somos responsables del uso correcto de los antibióticos. Si la utilización no es correcta, estos medicamentos perderán su utilidad. Y la pérdida de utilidad podría tener consecuencias graves, pues los antibióticos han salvado desde su introducción millones de vidas.

2. Los antibióticos no son útiles para combatir infecciones por virus (como la gripe o el virus respiratorio sincitial) o por hongos (como la tiña). Solo están indicados para luchar contra las infecciones bacterianas. Confía en tu médico y en su prescripción. Si no te lo ha mandado, es porque piensa que la infección de tu hijo no es bacteriana.

3. Una cosa es la fiebre, y otra una infección bacteriana. La mayor parte de los cuadros febriles en la infancia son debidos a infecciones víricas. De tal manera, no le pidas a tu médico que te recte un antibiótico en un proceso febril por el mero hecho de serlo.

4. Los antibióticos se han de recetar, y la receta la ha de emitir un facultativo. No te lo van a dispensar en una farmacia libremente, sin receta. En la misma, se especificará la dosis y la duración del tratamiento. Cada infección bacteriana necesita una dosis y una duración concretos.

5. No tiras a la basura normal los antibióticos sobrantes. Debes llevarlos para que se reciclen a una farmacia. Allí disponen de puntos específicos de recogida (que se llaman puntos SIGRE).

6. Tu médico de confianza especificará la dosis y duración concreta del antibiótico. La dosis y la duración del tratamiento depende de la edad y el peso de tu hijo, así como del tipo de infección.

7. Si suspendes antes de tiempo el tratamiento, la infección volverá a aparecer y es probable que aparezcan resistencias. De tal manera, te invitamos a que cumplas completamente el tratamiento, aunque tu hijo ya no tenga síntomas.

8. Si sospechas que a tu hijo le ha aparecido algún efecto secundario achacable al tratamiento, debes consultar con tu médico. No obstante, el perfil de seguridad de los antibióticos es muy bueno.

9. La resistencia a un antibiótico hace que el tratamiento pase a ser ineficaz. Por tal motivo, te aconsejamos que uses bien los antibióticos.

10. Durante el embarazo y la lactancia, algunos antibióticos han de ser usados con precaución. Consulta a tu médico para que no haya ningún problema al respecto.

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