Trucos de una mamá para que los niños aprendan a saber esperar

Nuestros hijos pertenecen a la generación de la inmediatez y la competitividad

Azucena Zarzuela
Azucena Zarzuela Periodista y escritora de cuentos

Grandes dosis de paciencia son necesarias en las familias para poder afrontar la educación y la crianza de nuestros pequeños. La mayoría de las situaciones difíciles que se nos plantean al cabo del día con nuestros hijos se resuelven con paciencia y cariño. Pero no solo somos los padres quienes debemos aportarla, los niños también deben aprender a saber esperar, a dar tiempo al tiempo. ¿Queréis conocer mis trucos para conseguirlo?

La importancia de enseñarles a los niños a saber esperar 

La importancia de enseñarles a los niños a saber esperar 

Nuestros hijos pertenecen a la generación de la inmediatez y de una inmensa competitividad. 'Quiero tal cosa y la quiero ya. Y además quiero ser el primero en tenerlo'. ¿Cuántas veces no hemos sido testigos de empujones en el tobogán por ser los primeros? ¿Cuántas veces no se ha desatado la tormenta de una rabieta porque hemos tardado demasiado en buscar la botella de agua en el bolso? Y lo peor no es que en esas situaciones tengamos que pasar un mal momento, sino que nuestro hijo está experimentando frustración, ansiedad y estrés. Y si no lo trabajamos, se nos acabará yendo de las manos para convertirse en una patología.

Aún recuerdo cuando mi madre me decía aquello de 'los últimos serán los primeros' y 'tranquila, que todo llega'. Saber esperar es más que una virtud, es todo un arte y habilidad que se aprende. Pese a que soy consciente de que todos los pequeños pasan en edades tempranas por una etapa egocéntrica, como la llaman los expertos, también sé que cuanto antes empecemos a trabajar la paciencia y la empatía antes tendremos a niños respetuosos con los turnos.

Por ello, en mi lucha contra las carreras sin control de mi hija para hacerse con el primer puesto, llevándose por delante a la mitad de sus amigos, he ido desarrollando diferentes trucos para conseguir que sepa esperar su turno sin que acabe llorando ni frustrada, sino todo lo contrario, contenta con el puesto que le ha tocado y sabiendo esperar su momento. Aquí van.

- Ser y dar ejemplo
Lo más importante es que nosotros prediquemos con el ejemplo. Ninguna queja debe salir de nuestra boca delante de nuestros hijos mientras esperamos nuestro turno en la fila. Podemos aprovechar ese momento para explicarles que si nos organizamos y respetamos nuestro turno las cosas funcionarán mejor y serán más rápidas y efectivas. Sí, ya sé que a los adultos también nos comen los demonios por dentro cuando estamos en un atasco o en una cola que no avanza, pero es el momento de sacar al actor que llevamos dentro.

- El recurso de los cuentos
Los cuentos son siempre una buena herramienta para aprender cualquier cosa. Debemos buscar historias en las que los números sean los protagonistas para que nuestros hijos descubran las aventuras del 2, los miedos del 3, el éxito del cuatro, a los amigos del 5, el cumpleaños del 6, las comidas favoritas del 7… El mensaje debe ser que todo los números molan, y que si nos toca ser el 5 nos gustará tanto como ser el 9. No educamos a nuestros hijos para ser campeones o los primeros en todo, los educamos para ser personas felices. Y ningún puesto está reñido con la felicidad.

- Juegos pedagógicos
Aquí tiramos de la sabiduría popular que la experiencia de generaciones ha demostrado que funciona. Mi juego favorito es ‘El Escondite Inglés’. ¿Recordáis la cancioncilla? “Al escondite inglés, sin mover las manos ni los pies”. Parece imposible, pero los pequeños son capaces de quedarse quietos cual estatuas. Sin moverse, aunque sean durante unos segundos.

- Deporte en equipo
Aquí los pequeños aprenden a ser una pieza más del grupo para conseguir el éxito. El triunfo es de todos y gracias a todos. Nadie es más importante que otro. Si uno falla, fallan todos y si uno gana, ganan todos.

- Hacerles esperar
Reclamar nuestra atención suele ser el deporte favorito de nuestros hijos. Es normal, incómodo a veces, pero normal. Y es que los niños pasan por una etapa de egocentrismo donde tienen la necesidad de saberse el centro del mundo. Lo importante es no dejar que nuestro retoño se convierta en un tirano de nuestra vida. Por ello, es aconsejable esperar unos minutos para darle aquello que con tanta urgencia nos ha pedido. Esos minutos bien pueden ser la semilla que haga en ellos crecer la paciencia para afrontar la espera. De igual forma no debemos abandonar nuestra actividad de forma inmediata, sobre todo, si sus interrupciones no están justificadas. Apelando a la paciencia y con el cariño como nuestro aliado debemos explicarles que en cuanto acabemos nuestra actividad les atenderemos.

- Mucho diálogo
Es importante explicar con calma a nuestro hijo que no siempre puede obtener lo quiere y que, incluso, cuando lo pueda obtener no será inmediato. Desde muy pequeña, le expliqué a mi niña que los juguetes los traen los Reyes Magos. Por ello, cuando entramos en una tienda nunca me pide ningún juguete, sino que lo apunta en su libreta imaginaria y sabe que debe esperar a las Navidades para que se lo traigan. Y es que ya se sabe, hablando se entiende la gente.

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