Invaginación intestinal en niños, la causa más común de obstrucción intestinal

Signos y síntomas para detectar una invaginación intestinal en niños

Carla Estrada

Los padres debemos tener en cuenta que el llanto del bebé no solo pueden ser por hambre, y esto lo digo porque muchas veces el pequeño está manifestando otras necesidades como afecto, atención o dolor. Esta circunstancia nos hace caer en errores graves, como cuando confundimos u obviamos que a través de su llanto está expresando una enfermedad que pudiera ser muy grave, como es la invaginación intestinal, la causa más común de obstrucción intestinal en niños. ¿Sabes de qué se trata?

Qué es la invaginación intestinal

invaginación instestinal en niños

Es cuando una porción del intestino se introduce dentro de un segmento inmediatamente caudal a él. Lo llaman “efecto telescopio”. Se trata de una emergencia pediátrica y es la causa más frecuente de obstrucción intestinal entre los 3 meses y los 6 años de edad. Por debajo de los 3 meses es poco frecuente. Otra característica de esta patología es que es más frecuente en el sexo masculino (proporción 4/1). Su incidencia es entre 1 a 4 por 1.000 nacidos vivos y se ha visto una mayor incidencia durante la primavera y el otoño.

La mayoría de las invaginaciones intestinales son idiopáticas, o sea, no se le conoce la causa, pero se ha visto una relación con ciertas patologías: posterior a infecciones respiratorias por adenovirus, como complicación de una gastroenteritis y en pacientes con fibrosis quística.

En el caso de los niños, que es el que más nos preocupa, se ha visto en pequeños después de la introducción de alimentos sólidos, tras la administración de quimioterapia anticancerosa y cuando hay antecedentes familiares con igual enfermedad. 

Cómo detectar una invaginación intestinal en niños

obstrucción intestinal

La invaginación intestinal puede reducirse espontáneamente si se atiende a tiempo (antes de las 24 horas para evitar complicaciones) porque, en caso contrario, puede producir perforación intestinal, infecciones, shock y muerte en los casos no tratados. De ahí que los padres sepamos, aunque no somos médicos, detectar ciertos síntomas en nuestro pequeño que nos puedan estar alertando de este tipo de obstrucción:  

- Por lo general son niños sanos que de repente comienzan con un llanto aparatoso.

- Dolor abdominal de aparición súbita, tipo cólico, paroxístico, intenso, que se repite con intervalos frecuentes y que se va incrementando progresivamente.

- Vómitos frecuentes de contenido alimentario, que luego se hacen biliosos.

- Evacuaciones normales al inicio y, posteriormente, puede haber ausencia de las mismas o una evacuación característica llamada “heces en jalea de grosella” por la presencia de sangre roja y moco, característica de esta enfermedad

- Sudoración, palidez y decaimiento.

- A la palpación del abdomen, se describe una masa en forma de salchicha, algo dolorosa y que puede aumentar de tamaño durante la crisis, situada por lo general en la parte superior derecha del abdomen.

Tratamiento y pronóstico de esta obstrucción intestinal

¿Cómo se llega a un pronóstico de esta enfermedad? Todo se hace por la clínica y los signos físicos que son muy característicos. La radiografía de abdomen simple de pie nos puede ayudar al observar una zona densa en el sitio de la invaginación. Y al hacer un tacto rectal, por lo general, habrá presencia de un moco sanguinolento que nos orienta con el diagnóstico.

Si no se resuelve espontáneamente, el tratamiento será quirúrgico con la reducción del segmento invaginado, lo cual debe hacerse inmediatamente. El 75% de los casos que llegan a tiempo, se pueden resolver mediante presión hidrostática o neumática bajo control fluoroscopio o ecográfico. Si no se logra la reducción manual o el intestino no es viable, se reseca la invaginación y se hace anastomosis termino-terminal.