Cómo evoluciona el estómago del bebé

Cuál es el tamaño del estómago de un bebé

Carlota Reviriego
Carlota Reviriego Nutricionista

Uno de los órganos del bebé que tiene una evolución característica en los primeras semanas y meses tras el nacimiento es el estómago. Esta evolución puede observarse en dos ámbitos bien distintos debido a las diferentes funciones que el estómago desempeña: evoluciona su tamaño, debido al aumento de las necesidades energéticas del bebé, y evoluciona su microbiota, debido a su implicación en el desarrollo del sistema inmune. Así evoluciona el estómago del bebé.

Cómo crece el estómago del bebé

El estómago del bebé

En primer lugar, el recién nacido tiene un estómago muy pequeño, aproximadamente del tamaño de una canica, pudiendo albergar aproximadamente unos 5ml de leche, de ahí que el calostro se produzca en pequeñas cantidades y que los bebés reclamen alimento cada poco tiempo.

El crecimiento del estómago durante los primeros días es asombroso, llegando a ser 20 veces superior al del recién nacido en aproximadamente dos semanas. En realidad, el estómago va creciendo poco a poco y de manera constante, así como va aumentando progresivamente la cantidad de leche, pasando del calostro a la leche de transición y después a la leche madura.

- El estómago del bebé alcanza, aproximadamente, el tamaño de una nuez, unos 25ml, a los 3-4 días

- El tamaño de una ciruela, unos 50 ml, a la semana

- El de un huevo, 75 ml, a los 10 días y así sucesivamente.

Sin embargo, si se fuerza al bebé a comer más de lo que necesita, dándole una ayudita con un biberón de leche de formula al terminar con el pecho porque la leche materna no es suficiente o no le alimenta, u ofreciéndole más cantidad de leche de fórmula de la que realmente debería tomar, obligamos a su estómago a crecer más rápido y más de lo que debería de manera natural.

Cómo es el estómago del bebé

El estómago del bebé recién nacido está recubierto de una población microbiana heredada de la madre, ya que durante el embarazo, al líquido amniótico llegan continuamente bacterias procedentes del intestino materno, atravesando la barrera placentaria. Este líquido amniótico es ingerido por el bebé y filtrado por sus riñones, atravesando todo su sistema digestivo y asentándose en él formando una especie de biofilm protector.

Estas bacterias están en directa comunicación con el cerebro mediante una relación bidireccional entre las conexiones neuronales y la propia microbiota intestinal. Los científicos postulan que estas bacterias podrían constituir el primer estímulo para el desarrollo del sistema inmune del bebé, protegiendo frente a alergias, asma y otras enfermedades, siendo muy interesante su correcta evolución.

Si bien hasta el nacimiento es la dieta materna y su microflora la que influye directamente en la población bacteriana que obtendrá el bebé, tras el nacimiento es su propia alimentación la que ejerce esta influencia.

La leche materna contiene bacterias beneficiosas para esta microbiota, bacterias que ayudan al sistema inmune a evolucionar al asentarse en el estómago del bebé, mientras que la leche de fórmula es estéril, haciendo que la población microbiana de los niños alimentados con ella no evolucione de la misma manera.