Medidas de higiene para niños en los baños públicos

Hay que enseñar a los hijos a extremar la higiene en los servicios compartidos

María Machado

Muchas veces, usar un baño público es una experiencia tan desagradable que no se la recomendaríamos ni a nuestro peor enemigo. ¿Cómo ha podido llegar eso ahí? ¿Ha habido una guerra de papel higiénico? ¿Acaso no ha abierto el retrete? En ocasiones, el olor es lo de menos... y ya es decir. Como adultos, somos más o menos capaces de lidiar con tanta suciedad a nuestro alrededor, sin tocar nada y caminando de puntillas, pero no queremos que nuestro hijo pase por una experiencia así. Sin embargo, cuando te dice que quiere hacer pis (sobre todo cuando le estás quitando el pañal), no queda otra que correr hasta el primer baño que encuentras. 

Por eso, en estos casos (e incluso cuando el baño no ha sido el campo de batalla de una guerra nuclear) es necesario extremar la pulcritud. Recordar, y aplicar, algunas medidas de higiene para niños en los baños públicos es básico para evitar problemas como diarreas provocadas por bacterias como la E.coli.

Denuncia de una madre preocupada por la limpieza de los cambiadores públicos

Jessica Wayman es una madre estadounidense que ha hecho viral esta foto, en la que se puede ver un cambiador de bebés de un baño público lleno de marcas negras. Según ella misma explica en la publicación de Facebook que ha recorrido el mundo, estas manchas podrían ser restos de droga. Se pregunta si realmente queremos exponer a nuestros bebé a este tipo de sustancias, aunque sea de manera residual.

Con esta imagen lanza un mensaje sobre la importancia de limpiar bien los cambiadores públicos antes de apoyar al niño; siempre, aunque se tenga prisa. Y es que, por mucho que se utilice una manta o toalla para que el bebé no esté en contacto directo con el plástico, esta podría ensuciarse y quién sabe si en cualquier otro momento vas a limpiarle la carita con ella.  

La importancia de las medidas de higiene en los niños

Recuerda estas medidas de higiene para los niños

Ya sea por la suciedad del retrete, del cambiador o del baño en sí, no viene mal recordar algunas medidas de higiene que siempre se deben respetar en un baño público, y más si vas con niños. 

1. Lavarse las manos, siempre
Puede que esta sea la regla de oro que siempre se debe respetar al usar un baño público. Lavarse las manos con agua y jabón después de utilizar el servicio es básico para eliminar una gran cantidad de bacterias de nuestras manos. 

Tienes que enseñar a tu hijo a lavarse bien las manos. Primero tiene que mojarse con agua. A continuación échale un poco de jabón en la palma para que frote por todas partes (el dorso, entre los dedos, el principio de la muñeca) durante unos 15 segundos. Pasado este tiempo, dile que vuelva a meter las manos bajo el agua del grifo para quitar toda la suciedad. Por último, dale unas toallas de papel para que seque sus manos.

Te recomendamos que cierres el grifo con esa misma toallita para no tener que tocar la superficie contaminada. En caso de que el jabón se haya terminado, utiliza un desinfectante líquido que puedes llevar siempre en el bolso. 

2. Para sentarse en el inodoro
Si tu hijo tiene que sentarse sobre el retrete, asegúrate de que lo cubres bien con papel higiénico. Levanta la tapa, cúbrelo todo con papel y vuelve a bajarla para que las tiras queden atrapadas y no puedan caerse si el niño se mueve. 

Si no te convence este método, porque siempre se acaban moviendo, puedes comprar un paquete de protectores de WC desechables y llevarlo siempre en el bolso. 

3. El papel del suelo no se toca
Ante la falta de un rollo de papel disponible, los niños pueden sentirse tentados a coger el que está en el suelo. Siempre hay que impedirlo porque, con toda seguridad, estará lleno de bacterias y suciedad. Para estos casos (y para las emergencias), siempre hay que tener un paquete de pañuelos cerca, aunque tampoco te vendrá mal llevar unas toallitas húmedas encima. 

4. Baja la tapa antes de tirar de la cisterna
Cuando tu hijo haya terminado, utiliza un trozo de papel para bajar la tapa antes de tirar de la cisterna. Este gesto tan sencillo puede evitar que todas las bacterias que tenga el WC queden esparcidas por todo el baño por la fuerza del agua. Recuerda que todo el mundo aprieta la palanca después de hacer sus necesidades, por lo que en ella se acumulan muchos gérmenes. Coge un poco papel para no tocar el botón de la cadena. 

5. Evita que tu hijo toque las paredes
Se espera que las paredes estén menos sucias que el propio WC, ¿verdad? Probablemente por este motivo se suelen limpiar menos y, por tanto, acumulan mucha suciedad que no se ve. Además, nunca sabes si las personas que han entrado antes que tú han cerrado la tapa del inodoro antes de tirar de la palanca. 

6. Limpia bien el cambiador
Como ha indicado el caso de esta madre estadounidense, siempre hay que limpiar el cambiador de los baños públicos para evitar que la toalla de tu hijo se contamine. Para ello, puedes utilizar los paños húmedos que usas para limpiar a tu bebé o un poco de papel mojado con una gota de jabón. 

7. Conciencia a tu hijo sobre estas medidas de higiene
Ya sabemos que los niños no aprenden de los consejos, sino del ejemplo, por lo que lo mejor es que te vean a ti cumpliendo con todas las medidas de higiene escrupulosamente. Sin embargo, tampoco viene mal que charles con él para concienciarle.