Todas tus dudas sobre el frenillo lingual corto en bebés y niños
Descubre en qué casos los especialistas recomiendan operar al pequeño con anquiloglosia
- ¿Qué es la anquiloglosia o el frenillo lingual corto en recién nacidos?
- Cómo se trata el frenillo lingual corto en niños tras el diagnóstico inicial
- Cuándo pensar en una cirugía para corregir el frenillo corto en niños
Te encanta disfrutar de la sonrisa de tu hijo, pero hay veces que notas algo raro, sobre todo en el momento de ponerle al pecho. Quizás tu pequeño tenga anquiloglosia o frenillo lingual corto, algo que le impide mover la lengua correctamente. Afecta alrededor de un 2-5 por ciento de los recién nacidos y se ha estimado que es más frecuente en niños que en niñas. Aquí, la respuesta a todas tus dudas sobre el frenillo lingual corto en bebés y niños.
¿Qué es la anquiloglosia o el frenillo lingual corto en recién nacidos?

¿Cómo saber si tu bebé necesita que le corten el frenillo lingual? Hay que decir que no todos los casos requieren intervención y que la decisión de cortar el frenillo depende de si realmente está afectando funciones importantes como la succión, la alimentación o, posteriormente, el habla. Por eso, siempre debe ser evaluado por el pediatra, logopeda o especialista en lactancia.
El frenillo situado debajo de la lengua es muy importante en todos sus movimientos (subir, bajar, adelantar, posteriorizar, lateralizar, y al crecer y hacerse mayores incluso vibrar o rotar) para realizar funciones como el habla y la deglución. Si el frenillo es demasiado corto (anquiloglosia), limita estos movimientos, lo que afecta la alimentación del bebé y el desarrollo del lenguaje.
Al nacimiento, en el mismo hospital, en caso de dificultad de agarre o dolor al pecho materno, los médicos y enfermeras detectan que el frenillo de la lengua es demasiado corto. Para evaluar cómo es un frenillo corto, el personal acostumbra a guiarse por la observación de dificultades para la succión, la exploración del frenillo con herramientas elevadoras o con un cuestionario.
Las preguntas más habituales suelen ser las siguientes: ¿Existe dolor durante la lactancia? ¿Habéis tenido que utilizar el biberón por dificultad en la toma de pecho? ¿Muestra bajo peso o le cuesta ganar peso? ¿El llanto es continuo durante la toma, siendo difícil agarrarse? ¿Hace ruidos fuertes y chasquidos con la lengua durante la toma? En el caso de utilizar el chupete, ¿suele ponérselo invertido?
Cómo se trata el frenillo lingual corto en niños tras el diagnóstico inicial

Una vez que el pediatra o el especialista ha determinado que el niño tiene frenillo lingual, a los padres les asaltan dudas sobre cómo tratarlo y, sobre todo, si debe ser intervenido y cuáles son los procesos a seguir. Saber este diagnóstico puede generar frustración al comunicarse o retrasos en el desarrollo del lenguaje si no se detecta a tiempo. Por eso hay que tener en cuenta:
- Si el bebé presenta problemas para ganar peso
- Hay dolor constante en la lactancia
- El pequeño se cansa rápidamente al alimentarse
Al elevar la lengua en dirección al paladar, el especialista podrá identificar si el frenillo está lejos de la punta de la lengua y dejando la lengua liberada o, todo lo contrario, nace cerca de la punta y limita sus movimientos. Si es largo o corto de longitud, así como también podrá identificar características del tejido por su color y grosor para orientar a la mejor intervención posible.
Una de las consecuencias del frenillo lingual es que afecta al habla del bebé o niño porque esta condición puede dificultar la correcta pronunciación de ciertos sonidos, como aquellos que requieren movilidad de la lengua como la 'r', la 'l', la 't' o la 'd'. Por eso hay veces que es aconsejable realizar una intervención de frenillo y entre más pequeño sea en niño, mucho mejor.
Cuando médicos, enfermeros o logopedas detectan que la dificultad es frecuente es muy aconsejable hacer esta pequeña intervención para asegurar que la lengua esté perfectamente liberada, ya que su movimiento amplio y eficaz es de suma importancia tanto para una buena deglución como para una futura habla (especialmente en sonidos como la erre que requieren de vibración sin tensión).
Cuándo pensar en una cirugía para corregir el frenillo corto en niños

En el caso que se decida que intervenir quirúrgicamente es la mejor opción, las dos operaciones más habituales son la frenotomía o la frenectomía, con láser o con sutura; ello dependerá de los criterios y aparatos propios del médico y del hospital, así como del tipo de frenillo, que según el Acta Pediátrica de México del Instituto Nacional de Pediatría, se divide en leve, moderado y suave.
Ahora bien, si estamos hablando de un lactante, probablemente con el propio uso y ligeras pautas de masaje evitaremos la cicatrización. Sencillos masajes de presión en vertical y en horizontal 2 veces por semana, 6 veces al día aproximadamente y preferiblemente antes de las tomas. En cuanto a los niños mayores si será recomendable una rehabilitación especial con logopedas.
Lo anterior será para ayudar a movilizar la lengua en todas sus nuevas posibilidades y asegurar su correcta cicatrización y su adaptación en habla y deglución diaria, ya que probablemente ya tendrá instalados malos hábitos que serán necesarios de reeducar. Finalmente, para que cicatrice adecuadamente la herida del frenillo deberemos estimular la lengua en todas las direcciones.
De no hacer esos ejercicios la cicatrización puede volver a unirse de nuevo en el mismo punto, no consiguiendo ninguna mejora. Cuando esto ocurre hablamos de una anquiloglosia o mala cicatrización y es el principal riesgo de esta simple intervención. Por ello, es vital que los padres pongan especial atención a los cuidados de dicha cirugía para que sea un éxito.
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Bibliografía
- De la Teja-Ángeles, E., López-Fernández, R., et al. (2011) Frenillo lingual corto o anquiloglosia. Acta Pediátrica de México Vol. 32, No. 6. Instituto Nacional de Pediatría, (ed.) México, pp. 355-356 Disponible en https://www.medigraphic.com/pdfs/actpedmex/apm-2011/apm116i.pdf