Sencillos ejercicios para niños que pronuncian mal la "erre" y la "ese"

Cómo pueden los padres ayudar a sus hijos a corregir esta dificultad desde casa

Laura Cerrillo
Laura Cerrillo Logopeda y docente

En las consultas de logopedas, hay unas preguntas muy repetidas por los padres e, incluso, por los profesores: ¿Por qué hay niños que pronuncian mal la “erre” y de la “ese”? ¿Por qué estos sonidos pueden presentar dificultades para los más pequeños? No es casualidad que estos dos sonidos sean siempre los más habituales en cuanto a errores de habla y de los últimos en conseguir a nivel de repertorio infantil. El motivo es el gran control de la lengua que requieren estos dos sonidos.

Por qué hay niños que pronuncian mal la "erre" y la "ese"

Sencillos ejercicios para niños que pronuncian mal la

A diferencia de muchos otros sonidos de nuestro repertorio de habla (p, c, g, d, t, n, l, etc.), estos dos sonidos necesitan de un control muy específico a nivel de punta de lengua. Es algo muy preciso y maduro a nivel de movilidad, colocando la lengua hábilmente cerca de los dientes y con la suficiente suavidad como para dejar pasar más o menos aire, vibrando consiguiendo la “erre” o dejando pasar el aire con suavidad y fricción consiguiendo la “ese”.

Desde casa, podremos saber e identificar una posible dificultad en estos sonidos cuando al llegar a los 5 años aún percibamos alguno de estos tres típicos procesos de simplificación del habla de los más pequeños:

- Omisión
Ausencia del sonido que cuesta de pronunciar. Ejemplo en la “erre”: rrosa – …osa. Ejemplo en la “ese”: sopa - …opa.

- Sustitución
Intercambio del sonido difícil de pronunciar por uno más fácil. Ejemplo en la “erre”: rrosa – gosa / losa / rosa o en la “ese”: sopa – zopa/ chopa / tsopa.

- Distorsión
Aproximación al sonido, aunque no perfectamente nítido.

Si desde casa, aún aplicando los ejercicios que os mostraremos a continuación, persisten las dificultades más allá de tres meses desde el inicio de su entrenamiento o se observa frustración y consciencia por parte de los niños, sería importante poder ponernos en manos de un logopeda especialista en habla.

Consejos y ejercicios para entrenar la "erre" y la “ese”

pronuncian mal la

A continuación, os proponemos seis importantes dinámicas para hacer en casa. Siempre aconsejando que todas ellas puedan realizarse en contexto de juego. Algunas de ellas son específicas para cada sonido y, otras, pueden resultar útiles para ambos sonidos, ya que tanto la "erre" como la "ese" tienen características comunes.

1. Para entrenar el sonido de la “erre” resultan útiles:

- Pedorretas
Hacer pedorretas puede ser un buen inicio para que los niños experimenten el mantenimiento de una vibración parecida a la erre, cuando el sonido aún no sale. Primero empezaremos por pedorretas de labios, ya que normalmente suelen resultarles más fáciles y, posteriormente, de lengua.

- Vibradores
Emplear utensilios que vibren, como el cepillo de dientes eléctrico o los aparatos específicos de vibración facial, también podrán facilitar su imitación. 

2. Para entrenar el sonido de la “ese” resultan útiles:

- Laberintos
Jugar a alargar el sonido (sssssss), en vez de pronunciarlo como un sonido corto, ayudará a poder ser consciente de sus características y poder controlar mucho mejor su suavidad.

- Grabaciones
A menudo no son conscientes de cómo están produciendo el sonido, ya que para sus oídos ese sonido es el habitual. Grabarles alargando el sonido o en sílabas (sa, as, se, es, etc.) les puede facilitar que al escucharse pueden ser más conscientes de sus propios errores.

3. Para entrenar ambos sonidos, “erre” y “ese”, resultan útiles:

- Práxias linguales
Todas las práxias (movimiento de la lengua, la mandíbula o los labios) que requieran un entrenamiento propioceptivo y de consciencia de punta de lengua podrán contribuir a facilitar la ejecución gradual del sonido. 

- Ocas de palabras
Cuando el sonido en aislado poco a poco este dando más resultados, será el momento de buscar listados de palabras para poder entrenarlos y generalizarlos en su vocabulario habitual, como el juego de la rana