Tratamiento para el hipo en niños - Causas, remedios y señales de alarma

¿Por qué aparece el hipo en los niños y cómo podemos quitarlo de manera segura?

Fabiola Hernández Pérez, Periodista y editora
En este artículo
  1. Qué es el hipo y por qué se produce con mayor frecuencia en bebés
  2. Las causas más frecuentes del hipo en niños - ¿Debo preocuparme?
  3. ¡Adiós sustos! Tratamiento adecuado del hipo durante la infancia
  4. Cuándo debemos llevar al bebé o al niño al médico por hipo constante

¿Conoces el tratamiento para el hipo en niños? Aquí, las causas, remedios y señales de alarma en una guía práctica para entender por qué aparece esta molestia tan común en bebés y niños. Aunque la mayoría de las veces el hipo desaparece solo y no es un problema, hay medidas seguras que pueden ayudar a aliviarlo. También es importante conocer qué trucos caseros se deben evitar y en qué casos ir al pediatra.

Qué es el hipo y por qué se produce con mayor frecuencia en bebés

Tratamiento del hipo en niños

El hipo se produce por el movimiento por espasmos del diafragma, ese músculo que separa los pulmones del estómago. El movimiento descontrolado del diafragma cuando se irrita, hace que los pulmones expulsen de forma brusca aire. Y este a su vez va acompañado por ese sonido tan característico: 'hip'. Afecta tanto a niños como a mayores. Pero, ¿por qué se produce?

Como hemos dicho, el sonido característico del hipo aparece cuando el espasmo involuntario del diafragma provoca el cierre repentino de las cuerdas vocales y aunque por lo regular se trata de un episodio breve, molesto e inofensivo, es un episodio que desaparece por sí solo. En los recién nacidos y bebés es habitual y suele preocupar más a los padres que al propio pequeño.

El diafragma participa activamente en la respiración y cuando se irrita o recibe determinados estímulos, se contrae de manera involuntaria y repetitiva. En los bebés el hipo aparece con mayor frecuencia porque su sistema digestivo todavía está en proceso de maduración y porque durante las tomas pueden tragar aire, comer demasiado aprisa o llenar el estómago más de lo necesario.

También es habitual que el bebé tenga hipo antes de nacer y algunas madres perciben durante el embarazo movimientos rítmicos en el vientre. Después del nacimiento, estos episodios se repiten varias veces sin que existan problemas de salud. En niños mayores, el hipo se relaciona con ingerir demasiada cantidad de comida, beber bebidas con gas o tener emociones intensas.

Las causas más frecuentes del hipo en niños - ¿Debo preocuparme?

Causas frecuentes de hipo en niños

Existen muchas posibles causas que desencadenan un episodio de hipo. Entre ellas, las que más se dan son estas:

  • Cuando el niño come con ansiedad, demasiado deprisa y sin masticar bien la comida. En el caso de los bebés y recién nacidos, también es una de las principales causas del hipo. En los bebés lactantes, la causa puede ser un mal agarre del pezón o una tetina de biberón con un agujero demasiado grande. 
  • Tras una comida copiosa. Cuando el niño come demasiado, también se puede generar una repentina irritación del diafragma. 
  • Por estrés o ansiedad. Sí, los estados de angustia, estrés o ansiedad, pueden ser el motivo de que el diafragma se mueva por espasmos.
  • Por cambio bruscos de temperatura. En este caso, afecta más a bebés y recién nacidos que a los niños, pero un cambio de temperatura también puede generar un ataque de hipo.

Que un bebé tenga hipo varias veces al día no es motivo de alarma si se alimenta con normalidad, gana peso, duerme bien y respira sin dificultad. Los recién nacidos tienen episodios que disminuyen conforme crecen. Sin embargo, si el hipo aparece junto con tos, regurgitaciones, irritabilidad en las tomas, arqueo de espalda, vómitos o dificultades para ganar peso, hay que ir al pediatra.

Estos síntomas podrían estar relacionados con reflujo gastroesofágico u otra molestia que debe valorarse de manera individual. En los niños mayores, también es recomendable prestar mucha atención si el hipo se prolonga a lo largo de varias horas, interfiere con el descanso o su alimentación, aparece repetidamente sin una causa clara o se acompaña de otros síntomas.

¡Adiós sustos! Tratamiento adecuado del hipo durante la infancia

Cómo quitar el hipo a los niños

En la mayoría de los casos, el hipo desaparece por sí solo a los pocos minutos y no necesita de un tratamiento en particular y aunque existen muchos trucos caseros, no todos son seguros ni adecuados para todas las edades. Aquí, cómo actuar de manera segura:

Qué SÍ puedes hacer cuando un niño tiene hipo

  • Espera unos minutos con calma. La mayoría de los episodios se resuelve de manera espontánea.
  • Ofrécele pequeños sorbos de agua. Solo si ya puede beber con seguridad y debe hacerlo despacio, sentado y sin posturas incómodas.
  • Ayúdalo a relajarse. Si es mayor, pídele que deje de correr, reír o hasta hablar deprisa durante unos minutos.
  • Haz una pausa durante la toma del bebé. Cambia de postura y ayúdalo a eructar antes de continuar alimentándolo.
  • Mantén al bebé incorporado después de comer. Sostenerlo en posición vertical durante un rato ayuda mucho si ha tragado aire.

Qué NO debes hacer para quitar el hipo a tu hijo

  • No asustes al niño. Darle un susto no es un método fiable y puede provocarle miedo o ansiedad cada que tenga un episodio similar.
  • No le tapes la nariz ni le pidas que aguante la respiración. Tampoco deben usarse bolsas de papel ni técnicas que dificulten la respiración.
  • No lo obligues a beber de una forma extraña. Beber por el lado contrario del vaso o hacerlo mientras se tapa los oídos no tiene eficacia.
  • No ofrezcas agua, infusiones o zumos a bebés pequeños. Durante sus primeros meses, la leche materna o la fórmula dan la hidratación adecuada, salvo que el pediatra indique otra cosa.

Cuándo debemos llevar al bebé o al niño al médico por hipo constante

Cuándo ir al médico por hipo constante

Aunque el hipo es inofensivo, es recomendable consultar al pediatra si dura más de 48 horas, los episodios son muy frecuentes y dificultan el sueño o la alimentación, tu bebé rechaza las tomas o parece sentir dolor al comer, ha tenido vómitos frecuentes o regurgitaciones con mucho malestar, no gana o pierde peso, tiene tos persistente, fiebre, dolor abdominal o se muestra decaído.

Presta más atención si el hipo aparece junto con dificultad para respirar, respiración muy rápida o coloración azulada alrededor de los labios. Si el bebé tiene problemas para respirar, se pone azulado, está muy decaído o resulta difícil despertarlo, debes buscar atención médica urgente. Ante cualquier duda, más durante los primeros meses de vida, lo mejor es consultar con el pediatra.

Normalmente el hipo dura unos 2 minutos, así que esa es la medida digamos que estándar de la duración del hipo en niños, aunque se han dado casos de hipo que duran más de un día. El caso más extremo documentado en el mundo es el de una persona que estuvo 68 años con ataques de hipo constantes. Se trata de Charles Osborne, quien tuvo hipo desde 1922 hasta 1990.

En cualquier caso, la mayoría de los episodios de hipo son pasajeros y desaparecen sin la necesidad de aplicar ningún remedio o correr al médico con urgencia. Lo importante es observar al niño, mantener la calma y consultar al pediatra solo si el hipo se prolonga demasiado, se repite con frecuencia o aparece acompañado de síntomas que puedan indicar que algo no va bien.

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