Ejercicios para alargar el frenillo lingual de los niños

Cómo alargar el frenillo corto de los niños en casa

El frenillo lingual, es una membrana que se encuentra debajo de la lengua, y que a veces es más corto de lo que debería. En estos casos el frenillo impide que la lengua se mueva correctamente dificultando el habla del niño e incluso la deglución.

Este problema, si no es muy acusado, se puede solucionar con algunos ejercicios que podemos hacer en casa para alargar el frenillo lingual .

Cómo alargar el frenillo lingual de los niños

Ejercicios para alargar el frenillo lingual de los niños

Los ejercicios que se hacen para que el frenillo lingual sea lo más largo posible (necesarios sólo en caso de que su tamaño dificulte tragar o hablar bien) son más sencillos de hacer de lo que parecen y pueden ser de lo más divertidos, así que no hay excusa para probar hacerlos desde casa.

Estos ejercicios los podréis practicar a partir del momento en que la niña o el niño ya tenga cierta consciencia de las partes de la boca y pueda hacer cosas como tomarse un yogur o lavarse los dientes sin ayuda de mamá o papá.

Para que el ejercicio sea efectivo necesitamos:

1. Punta de la lengua tocando detrás de los dientes de arriba.

2. Enganchar la mayor parte de la lengua en el paladar.

3. Abrir la boca lo máximo que podamos manteniendo las condiciones 1 y 2.

Haciendo este ejercicio salen ruidos graciosos, y cuanto más abramos la boca más fuerte nos saldrán (ya que las mejillas actúan como caja de resonancia). 

La idea es mantener la posición justo antes de que salga el sonido o la lengua caiga. Lo ideal es aguantar unos segundos y descansar. Cuanto más tiempo aguantemos antes de que la lengua se desenganche más ejercicio estaremos haciendo. 

El ejercicio más popular y que mejor se puede entender es el de hacer el ruido del caballo galopando. El caballo empieza a galopar y al cabo de un rato se cansa y va reduciendo la velocidad, de forma que cada vez la lengua necesita estar más rato enganchada al paladar para que el caballo continúe moviéndose pero a paso más reducido.

Para aumentar la dificultad y cuando ya dominéis el juego del caballo, podéis parar el tiempo y quedaros congelados, con la condición de que sea justo antes de que la lengua haga el ruido. Contad con los dedos de las manos (para no hablar) e intentad ir subiendo la dificultad alargando cada vez más el tiempo en que estéis quietos y con la lengua enganchada hacia arriba.

Otra condición importante a tener en cuenta: cuando retomamos la normalidad y dejamos de estar congelados lo primero que deberíamos oír es el ruido del caballo.

¡Empezad a practicar y fijaos cómo la lengua os llega cada vez más arriba! Eso significa que el frenillo lingual se va alargando poco a poco.