La importancia de la alimentación en el crecimiento de los niños

Cómo influye una buena nutrición en el crecimiento del bebé

Durante toda la vida, la alimentación juega un papel esencial en el desarrollo del niño, pero aún más en momentos de crecimiento acelerado.

Durante el primer año, la lactancia materna, la introducción de alimentos nuevos y la transición a la comida de los mayores deben controlarse para evitar problemas de nutrición.

Lactancia materna, oro líquido para el bebé

Bebé come fresa

El alimento ideal para el recién nacido es la leche materna. Ningún otro alimento puede sustituirla, ya que cubre las necesidades de energía, proteínas, vitaminas, minerales y agua, que necesita el bebé para crecer y desarrollarse adecuadamente. El calostro, que es el fluido que producen las glándulas mamarias durante los primeros días posteriores al parto, es rico en proteínas, vitaminas y minerales.

Además, contiene anticuerpos y agentes antiinfecciosos y antiinflamatorios, entre ellos las inmunoglobulinas, que tienen una gran importancia en el fortalecimiento del sistema inmunitario, y enzimas y hormonas, que son beneficiosas para el desarrollo y crecimiento del bebé. Además, evita el riesgo de enfermedades infecciosas, tanto estomacales como respiratorias, alergias, cólicos y malformaciones de huesos y dientes.

Los 4-6 primeros meses de vida se caracterizan por ser un periodo de crecimiento rápido, especialmente para el cerebro, y como la leche materna contiene aminoácidos y ácidos grasos, resulta ideal para satisfacer dichas necesidades.

Introducción de los alimentos sólidos

Durante los 12 primeros meses de vida, el bebé triplica su peso y su estatura aumenta en un 50 por ciento. Estos incrementos en peso y estatura son los principales índices utilizados para la evaluación de su estado nutricional y se miden a intervalos regulares, comparándolos con curvas de crecimiento estándar. Estas mediciones son herramientas importantes a la hora de evaluar el progreso del niño, especialmente entre los 6 y los 12 meses de vida. Al mismo tiempo que crece, el bebé va desarrollando gradualmente sus funciones corporales y sociales, lo que demanda una gran cantidad de energía que necesita ingerir a través de la alimentación.

La incorporación de alimentos sólidos complementarios es un proceso gradual, que debe comenzar en torno a los 6 meses de edad. El momento exacto depende del bebé y de la madre, y refleja el hecho de que aunque la leche materna es suficiente durante los primeros meses, cuando el niño crece ya no aporta por sí sola todos los nutrientes adecuados. Sirve también para que el niño desarrolle la capacidad de masticar y de hablar. La calidad, cantidad y variedad de alimentos sólidos se va aumentando a un ritmo que, normalmente, impone el propio niño.

Los cereales son generalmente los primeros alimentos que se incorporan a la dieta de un lactante, mezclados con leche materna o con preparados, y después se introducen los purés de verduras y frutas, y la carne. Si se amamanta al bebé durante los primeros 4 o 6 meses de vida, habrá menos probabilidades de que desarrolle alergias. Los alimentos más propicios a causar reacciones alérgicas en niños sensibles son la clara del huevo y el pescado, que se incorporan generalmente después de los 12 meses.

Alimentación complementaria para su crecimiento

A partir del sexto mes, se recomienda complementar la lactancia materna con otros alimentos como:

- Cereales. Ricos vitaminas del grupo B, que intervienen en la síntesis de las proteínas y son esenciales para el crecimiento y el desarrollo.

- Frutas y verduras, ricos en vitaminas y minerales.

- Yema de huevo. De forma gradual y bien cocida. Contiene vitaminas liposolubles A y D, esenciales para la formación de los huesos y los tejidos.

- Carnes. Primero, las menos grasas (pollo y pavo) y, gradualmente, la de ternera y cerdo. Contienen cantidades importantes de hierro, que es un componente de la hemoglobina, necesario para transportar el oxígeno y el anhídrido carbónico en la sangre, y para los glóbulos rojos, que intervienen en procesos de obtención de energía.

- Pescados. Por orden, primero los blancos y pasado el año de vida, los azules. Ricos en ácidos grasos esenciales Omega 3 y Omega 6, vitaminas del grupo B y zinc, que colabora en los procesos de obtención de energía, es esencial para el buen funcionamiento del sistema inmunitario o de defensas del organismo y tiene acción antioxidante.

La importancia del hierro en la alimentación del bebé

Un aspecto a tener en cuenta en el primer año de vida es la cantidad de hierro que aporta la dieta, y por esto durante la infancia, se vigila rutinariamente la aparición de anemia ferropénica. La utilización de preparados o cereales enriquecidos con hierro y el consumo de alimentos ricos en hierro como carnes trituradas, pueden ayudar a prevenir este problema.

Léase la segunda parte del artículo: La importancia de la alimentación en el crecimiento: la pubertad.

Marisol Nuevo. Redactora de Guiainfantil.com