La regurgitación en bebés

Cuando el bebé expulsa la leche

Malena HawkinsPediatra

La regurgitación es el paso de contenido gástrico (generalmente alimentos) a la faringe o boca sin esfuerzo ni náuseas. En algunas ocasiones es expulsado con fuerza, por lo que se puede confundir con el vómito. Otras veces se queda en el esófago y produce irritabilidad o intranquilidad en el bebé. Ocurre frecuentemente en menores de 3 meses con resolución espontánea a los 12-14 meses. El 67% de los lactantes sanos de 4 meses tienen regurgitaciones más de una vez al día. 

El reflujo gastroesofágico en bebés

Reflujo en bebés 

En general estos episodios de reflujo no provocan problemas en los niños, pero en algunos niños sí provoca síntomas y problemas de salud. En este caso se trata de la Enfermedad por Reflujo Gastroesofágico

Las regurgitaciones son más frecuentes después de las tomas, y sobre todo si el niño está acostado, pues el contenido gástrico va hacia la boca sin dificultad. Los niños con reflujo suelen hacer la digestión algo más lentamente que otros, por lo que pueden regurgitar alimentos que han ingerido varias horas antes. 

Por qué regurgitan los bebés

Las regurgitaciones son algo habitual y benigno, la curva de peso y talla del niño no debe verse afectada por este problema. A partir de los 6 meses va desapareciendo la clínica, ya que se introducen los alimentos sólidos en la alimentación. 

Algunos factores peculiares de la edad pediátrica hacen que los niños estén más predispuestos a tener regurgitaciones. Por inmadurez, por ejemplo, tardan más en vaciar el estómago, y el esfínter esofágico inferior es más débil. Además, el bebé pasa mucho tiempo tumbado (en decúbito supino) y esto favorece que el contenido del estómago se desplace hacia la boca. Según el bebé va creciendo todos estos mecanismos maduran, y por eso las regurgitaciones van disminuyendo en frecuencia y cantidad.  

Cuándo debemos preocuparnos por el reflujo

Si el niño está tranquilo, contento, come bien y gana peso adecuadamente no hay que preocuparse. En cambio si el niño está irritable, intranquilo, deja de comer, o por el contrario está muy ansioso, no gana peso correctamente, los vómitos son verdosos o con sangre, o con náuseas o esfuerzo debe consultar al pediatra.  

¿Qué podemos hacer para disminuir las regurgitaciones?

Si el niño está bien no suele ser necesario tratar con medicamentos, ya que el reflujo va disminuyendo hasta desaparecer en unos meses. 

Para disminuir la frecuencia o la cantidad de las regurgitaciones conviene no acostarle inmediatamente después de comer y tenerle un ratito incorporado. También es importante alimentar al bebé con calma, sin prisas, sin dejar que el bebé se ponga ansioso e ingiera muy deprisa, ya que favorece la acumulación de gases y ésto favorece las regurgitaciones. 

Algunos pediatras recomiendan fórmulas antiregurgitación, que son un poco más espesas de lo habitual y en general más calóricas, por lo que son recomendables sobre todo si la ganancia de peso no es adecuada. En los casos en que tiene repercusión en la salud del bebé (lo que se conoce como Enfermedad de Reflujo Gastroesofágico) los pediatras prescribirán fármacos para mejorar la sintomatología.