Las señales de que los niños están bajo estrés son las mismas que las de los adultos. Los niños sufren de
dolores de estómago y de cabeza, una y otra vez. Unos se muestran más enfadados, irritables o explosivos, y otros se retraen y se muestran distraÃdos y deprimidos. Presentan problemas y
trastornos en la alimentación y en
el sueño, y se enferman con frecuencia.
El estrés puede llegar a los niños por distintos caminos y causas por las que llegan a los adultos. Solo se diferencian en la intensidad. El mundo, asà como todo lo que ocurre en ello, por ejemplo, representa más amenazas a los niños que a los adultos. Las prisas, el ajetreo, los atascos, el exceso de actividades, las presiones, las noticias no siempre agradables, asustan a los niños. Todo cambia demasiado rápido y con mayor frecuencia para ellos. Los desastres naturales,
el divorcio de los padres, el nacimiento de
un hermano, el
cambio de casa, el
familiar enfermo, la inestabilidad del hogar, la soledad, los
miedos, la
muerte, asà como la demasiada presión de los padres y del colegio por buenas notas, las prisas y exigencias, los cambios fÃsicos, y las
burlas de algún compañero, son algunas de variadas situaciones que pueden generar estrés en los niños.
El estrés es inevitable cuando los niños viven situaciones como estas y se encuentran con una
baja autoestima. Por esta razón es muy importante que brindemos a nuestros hijos con cariño, compañÃa y cercanÃa. Que les ofrezcamos un clima de seguridad y de confianza. ¿Cómo? Hablando con ellos sobre lo bueno y lo malo, dándoles información apropiada para su edad, sobre sus emociones, el ambiente y las relaciones sociales. La demostración de interés sobre sus pensamientos, sentimientos, y reacciones también les ayudará a sentirse arropados.
Aparte de eso, también se debe estimularles a que
coman saludablemente, y que hagan ejercicio fÃsico o algún
deporte, con regularidad. Y que descansen y se relajen, sobretodo.
Lo que NO es aconsejable hacer es quitar importancia a sus sentimientos y habilidades. Debemos estimularles a manejar situaciones que ellos sean capaces, pero que evitan. Tenemos que tratarles como los seres preciosos y valiosos que son.
Vilma Medina. Editora de GuiaInfantil.com