Los niños también sufren de estrés

Cuando se habla de estrés infantil surgen un montón de preguntas, cuestiones, dudas, e inquietudes. ¿Cómo saber si mi hijo sufre estrés? ¿Cómo evitarlo o prevenirlo? ¿Qué tipos de estrés pueden atacar a los niños? El estrés afecta cada vez a más niños y debe tratarse cuánto antes para evitar que se convierta en enfermedad más tarde. Las señales de que los niños están bajo estrés son las mismas que las de los adultos con la diferencia de que los adultos la identifican pero los niños, no.

Cómo detectar el estrés en los niños

El estrés en los niños

Los niños sufren de dolores de estómago y de cabeza, una y otra vez. Unos se muestran más enfadados, irritables o explosivos, y otros se retraen y se muestran distraídos y deprimidos. Presentan problemas y trastornos en la alimentación y en el sueño, y se enferman con frecuencia. El estrés puede llegar a los niños por distintos caminos y causas por las que llegan a los adultos. Solo se diferencian en la intensidad. El mundo, así como todo lo que ocurre en ello, por ejemplo, representa más amenazas a los niños que a los adultos. Las prisas, el ajetreo, los atascos, el exceso de actividades, las presiones, las noticias no siempre agradables, asustan a los niños. Todo cambia demasiado rápido y con mayor frecuencia para ellos.

Los desastres naturales, el divorcio de los padres, el nacimiento de un hermano, el cambio de casa, el familiar enfermo, la inestabilidad del hogar, la soledad, los miedos, la muerte, así como la demasiada presión de los padres y del colegio por buenas notas, las prisas y exigencias, los cambios físicos, y las burlas de algún compañero, son algunas de variadas situaciones que pueden generar estrés en los niños.

El estrés es inevitable cuando los niños viven situaciones como estas y se encuentran con una baja autoestima. Por esta razón es muy importante que brindemos a nuestros hijos con cariño, compañía y cercanía. Que les ofrezcamos un clima de seguridad y de confianza. ¿Cómo? Hablando con ellos sobre lo bueno y lo malo, dándoles información apropiada para su edad, sobre sus emociones, el ambiente y las relaciones sociales. La demostración de interés sobre sus pensamientos, sentimientos, y reacciones también les ayudará a sentirse arropados.

Aparte de eso, también se debe estimularles a que coman saludablemente, y que hagan ejercicio físico o algún deporte, con regularidad. Y que descansen y se relajen, sobretodo. Lo que NO es aconsejable hacer es quitar importancia a sus sentimientos y habilidades. Debemos estimularles a manejar situaciones que ellos sean capaces, pero que evitan. Tenemos que tratarles como los seres preciosos y valiosos que son.

Vilma Medina. Directora de GuiaInfantil.com