Mi bebé ronca. ¿Eso es normal?

Son pocos los padres que dan importancia a los ronquidos de los bebés. Piensan que es algo normal y por lo tanto no llegan a comentárselo con el pediatra de los pequeños cuando les corresponde alguna revisión médica.

De acuerdo con la Asociación Española de Pediatría, los ronquidos habituales no deben ser vistos como normales. No son saludables para los bebés.

Los ronquidos del bebé

bebé durmiendo

Según las últimas investigaciones, se estima que uno de cada diez niños ronca de forma habitual, sobre todo a partir de los 22 meses. Y aunque su frecuencia va disminuyendo desde los 9 años de edad, los pediatras advierten que el ronquido infantil de forma habitual no es saludable. Puede ocultar enfermedades graves como la falta del sueño.

Los niños que roncan de manera habitual, es decir cuando lo hacen más de tres veces a la semana y no está asociado a un resfriado o catarro, presentan problemas de concentración, memoria y una mayor probabilidad de tener hiperactividad, lo que a largo plazo podrán afectar al rendimiento escolar de los niños. Además, el ronquido es el primer síntoma de trastornos respiratorios relacionados con el sueño como la apnea del sueño.

Es aconsejable que los padres de bebés o niños que roncan habitualmente comenten esa situación con el pediatra. Los niños que roncan presentan dificultades para alcanzar el sueño rem (sueño con Movimiento Rápido de los Ojos). El ronquido les impide llegar a esta etapa profunda del sueño, y les hará despertar muchas veces durante el sueño. Por esta razón, es necesario identificar las causas del ronquido infantil.

Si se trata de catarros crónicos, a un tamaño mayor de las vegetaciones y amígdalas, etc. De hecho, el ronquido muchas veces está relacionado con la obesidad o sobrepeso de los niños. En los niños obesos se multiplica por seis el riesgo de presentar problemas respiratorios y trastornos del sueño.

Los padres deben estar convencidos de que el niño que no duerme bien, sea por falta de sueño o por los frecuentes ronquidos, no tendrá destreza o habilidades suficientes para practicar un ejercicio físico, para jugar, y estará más cansado, nervioso e irritable durante el día.

Vilma Medina. Directora de GuiaInfantil.com