Caca, pedo, pis. ¿Por qué atraen tanto a los niños?

¡Con perdón! Me pregunto: ¿por qué a los niños les gusta tanto hablar y reírse contando historias sobre pedos, cacas, culos, pis, gastando bromas sobre estos temas 'tan marrones'?

Durante una larga etapa a los niños les divierte enormemente hablar de cacas y de pedos, sobre todo cuando se juntan unos cuantos peques para pasar un buen rato.

Cuentos preferidos de los niños

Niño lee cuento

Mi amiga Elena, me contó que su hija, a la que su papá contaba cuentos todas las noches, tuvo una temporada en la que le traía frito, pidiéndole: 'papá, cuéntame un cuento sobre cacas'. La pequeña le iba marcando el guión y él improvisaba el argumento del cuento según sus peticiones: el protagonista sufría todo tipo de deposiciones en situaciones disparatadas, mientras papá le hacía sonidos un tanto sospechosos y pedorretas en la tripa y mofletes. Ella se partía de risa todas las noches; acababa doliéndole la barriga de tanto reír, tanto, que tenía que ir corriendo al baño, ¡en fin, ya sabemos a qué!

A mis pequeños también les encanta hablar y divertirse con la 'pestosidad' de sus pedos, especialmente cuando vamos en el coche, momento en el que disfrutamos en familia de sus perfumadas flatulencias. Por cierto, podríamos utilizar con nuestros niños el aliciente de comer legumbres y otros alimentos que producen aerofagia para motivarles a mirar con otros ojos a estos alimentos normalmente tan rechazados.

Supongo que este tema se les hace tan atractivo porque de alguna manera supone una transgresión, vista con simpatía por los padres, de ciertas normas sociales que incitan a la carcajada (como el 'tartazo' en la cara del payaso o el patinazo con la cáscara de plátano). O quizá sea un signo de madurez, al imitar las conductas de niños mayores y adultos; admitamos que cuando nosotros mismos hablamos de estos temas también se nos dibuja una sonrisa en la cara, un sonrojo o una risa incontrolada.

Un chiste para los niños

La caca es inspiradora de numerosos chistes..., aquí os dejo uno:

Dos soldados están de guardia a la puerta del cuartel. Le dice uno a otro:

- ¿Has visto? Hay una caca enorme justo delante de la puerta.

- Sí, habrá que dar parte al Coronel, contesta el otro.

- Hombre, por mí se la damos toda. Ji, ji, ji...

¡Feliz día!

Patro Gabaldón. Redactora de Guiainfantil.com