Jugar a lanzar al bebé al aire puede ser mortal

Alba CaraballoEditora de GuiaInfantil.com

Es un juego muy común entre padres e hijos: los padres lanzamos a nuestro hijo al aire para dejarle caer de nuevo entre nuestros brazos. Un juego que divierte a muchos niños aunque a otros les aterra. 

A muchos bebés y niños les divierte esa sensación de vacío en el estómago y a los adultos nos encanta escuchar las risas de nuestros hijos. Sin embargo, quizás nunca te hayas planteado lo siguiente: ese sencillo y en apariencia inofensivo juego puede ser muy peligroso, llegando incluso a causar la muerte del niño.

Qué puede ocurrir al lanzar al aire al bebé

Por qué no debemos lanzar al bebé al aire

Es posible que al leer esto pienses que la información es alarmista puesto que a ti te lo hizo tu padre, tu se lo haces a tus hijos y jamás, nunca, escuchaste el caso de un niño que muriera por jugar a lanzarlo al aire. Pues bien, los datos no los invento yo, provienen de fuentes médicas y existen asociaciones que ayudan a informar sobre los riesgos como el National Center on Shaken Baby Syndrome.

Puede que el simple juego de lanzar al niño al aire termine en tragedia, y no precisamente porque termine en el suelo, que a alguno le habrá pasado, sino porque durante los primeros meses de vida del bebé los músculos del cuello del niño no son muy rígidos y todavía ni siquiera le cerraron las fontanelas. Por lo tanto, podría suceder lo mismo que con el síndrome del bebé sacudido o zarandeado

Cuando los bebés reciben sacudidas violentas, como puede suceder al lanzarlo al aire, el frágil cerebro del bebé choca con las paredes del cráneo, esto hace que se dañen los vasos sanguíneos e incluso sangren pudiéndose formar un coágulo dentro de la cabeza, cuyo pronóstico podría ser la muerte del niño. 

Lesiones que puede sufrir el bebé si es lanzado al aire 

La muerte se da en casos graves, de sacudidas bruscas o errores de los padres, sin embargo, hay otros trastornos secundarios que también se pueden producir: 

- Pérdida auditiva.

- Daño cerebral.

- Convulsiones.

- Epilepsia.

- Ceguera.

- Trastornos del aprendizaje y del habla.

- Lesiones en la médula espinal.