Empachos en niños: qué comer y qué evitar para una mejor digestión

¿Qué alimentos debe incluir una dieta familiar saludable? ¿Cómo evitar a que los niños presenten indigestión?

Sandra Llorente, Periodista
Revisado por Fabiola Hernández Pérez, Periodista y editora
En este artículo
  1. Qué es el empacho en niños, cuáles son sus síntomas y qué hacer
  2. ¿Qué darle de comer y qué no a un niño que tiene empacho?
  3. Cuándo preocuparse por un empacho en niños y acudir al médico
  4. ¿Por qué ciertas grasas no son buenas para la digestión de los niños?

Solemos decir de forma coloquial que, cuando comemos en exceso, tenemos un empacho. En GuíaInfantil hemos hablado con la nutricionista Blanca García-Orea para que nos cuente qué alimentos debemos comer y evitar para mejorar nuestra digestión. No te pierdas los tips que nos da, ya que no solo nos ayudarán a mejorar tras un empacho en niños, sino que nos enseña a balancear nuestra alimentación y la de nuestra familia de la manera adecuada.

Qué es el empacho en niños, cuáles son sus síntomas y qué hacer

El empacho en los niños

El empacho en niños es una expresión popular para describir molestias digestivas que aparecen tras comer demasiado, hacerlo rápido o por alimentos difíciles de digerir. No es un diagnóstico médico, pero se relaciona con episodios de indigestión y malestar abdominal. Entre las causas comunes están comer grandes cantidades de alimentos, comidas muy grasosas o comer muy rápido.

Sin embargo, no todos los dolores de barriga son un empacho, ya que también pueden deberse a estreñimiento o infecciones gastrointestinales. Los síntomas del empacho pueden variar según la edad del niño y la cantidad de comida ingerida. Los más comunes son:

  • Dolor o molestias en la parte superior del abdomen
  • Sensación de pesadez o barriga hinchada
  • Náuseas y vómitos (en ocasiones)
  • Eructos, gases y malestar tras comer
  • Disminución temporal del apetito
  • En los niños pequeños, irritabilidad, llanto o rechazo de los alimentos
¿Qué se puede hacer si sospechas que tu hijo tiene empacho? Cuando las molestias son leves y el niño se encuentra bien, permite que descanse y evita que continúe comiendo si ya se siente lleno. Ofrécele agua en pequeñas cantidades y espera a que recupere el apetito, aunque hay que evitar temporalmente las comidas abundantes, fritas o excesivamente grasosas.

No administres medicamentos digestivos, antiácidos, laxantes o remedios caseros sin orientación médicas. Para prevenir nuevos episodios, respeta las señales de hambre y saciedad del niño, ofrece porciones adecuadas para su edad y que coma sin prisas. La mayoría de las molestias digestivas mejoran con medidas sencillas, pero si el dolor aumenta consulta al pediatra.

¿Qué darle de comer y qué no a un niño que tiene empacho?

¿Qué puede comer un niño con empacho?

Cuando un niño tiene empacho, ofrécele pequeñas cantidades de alimentos que tolere bien, sin obligarlo a comer. Puede probar arroz, patata cocida, sopa, plátano, pan tostado o verduras cocidas, pero no existe un alimento que cure el empacho. Mientras duren las molestias, se deben evitar las frituras, los alimentos muy grasosos, las comidas abundantes y los refrescos.

No debemos olvidar incluir en la dieta alimentos que ayuden a nutrir la microbiota. Y esto no solo es para los adultos, sino también para los más pequeños, dependiendo de su edad. Nuestra microbiota se compone de una serie de microorganismos que nos ayudan a mantenernos saludables no solo a nivel intestinal, sino en otros procesos orgánicos de nuestro cuerpo.

La microbiota está compuesta de bacterias, virus, hongos, arqueas y protozoos que habitan en nuestro cuerpo de manera natural. Además, ayuda a mantener un adecuado sistema inmune, tiene una función metabólica relacionada con la producción de vitaminas, como la K y el grupo B y con la correcta asimilación de enzimas, y ayuda al intestino a tener una adecuada permeabilidad intestinal.

Así, es aconsejable mantener la ingesta habitual de alimentos ricos en fibra como las frutas, las verduras, las legumbres y los frutos secos, además de una porción de carne, pescado, huevos o lácteos fermentados. Los alimentos a evitar de por sí en la dieta son los azúcares, las grasas de mala calidad y los alimentos ultraprocesados para prevenir molestias relacionadas con comidas excesivas.

Cuándo preocuparse por un empacho en niños y acudir al médico

Mitos y verdades del empacho

Aunque el empacho en niños se asocia con molestias digestivas pasajeras, no todos los dolores abdominales son inofensivos. En ocasiones, los síntomas que los padres interpretan como una indigestión pueden estar relacionados con una infección gastrointestinal, estreñimiento, apendicitis u otros problemas, por eso, es importante observar la aparición de otros síntomas.

Las principales señales de alarma que deben vigilar los padres son:

  • Dolor abdominal intenso, repentino o que empeora progresivamente
  • Vómitos repetidos, más cuando el niño no consigue retener líquidos
  • Fiebre acompañada de dolor abdominal, mal estado general o decaimiento
  • Abdomen muy hinchado, duro o muy doloroso al tocarlo
  • Somnolencia excesiva o dificultad para despertar al niño
  • Sangre en el vómito o en las heces, o vómitos de color verde intenso
  • Signos de deshidratación, como boca seca, ojos hundidos u orinar menos de lo habitual

Ante estos signos se debe acudir a urgencias sin esperar a que las molestias desaparezcan. También es recomendable consultar al pediatra si los vómitos persisten, aparece fiebre o el dolor no mejora en las siguientes 24 horas. En bebés y niños pequeños hay que tener precaución, ya que pueden deshidratarse con rapidez y no siempre son capaces de explicar dónde les duele.

Otro aspecto importante es la frecuencia de los episodios: si tu hijo se queja habitualmente de dolor de barriga después de comer, presenta pérdida de peso, falta de apetito o molestias que interfieren con sus actividades diarias, no se trataría de un empacho. El pediatra podrá valorar sus síntomas, explorar el abdomen y determinar si necesita alguna prueba.

¿Por qué ciertas grasas no son buenas para la digestión de los niños?

Grasas que no son buenas para los niños

Las grasas son necesarias para el crecimiento y desarrollo de los niños, ya que aportan energía y permiten absorber vitaminas como la A, D, E y K, pero las comidas con mucha grasa retrasan el vaciamiento del estómago y aumentan la sensación de pesadez y molestias digestivas. Se deben priorizar las grasas insaturadas presentes en el aceite de oliva, los frutos secos y el pescado azul.

Como dato curioso, vale decir que aproximadamente el 50 por ciento de la materia cerebral es grasa saturada, al igual que la leche materna, cuya composición esencial es grasa. Para que nuestra dieta sea rica en grasas saludables, debemos ingerir tanto grasas saturadas como grasas monoinsaturadas y poliinsturadas de buena calidad:

  • Grasas saturadas de buena calidad
    El cacao, la yema de huevo, los lácteos, la mantequilla, la carne de cerdo...
  • Grasas saturadas de mala calidad
    Los bollos y galletas, los aceites tropicales refinados, las carnes y lácteos muy procesados como helados o los yogures con mucho azúcar.
  • Grasas monoinsaturadas buenas
    Los frutos secos, el aceite de oliva virgen extra o el aguacate.
  • Grasas monoinsaturadas malas
    La margarina, las patatas fritas y los alimentos ultraprocesados.
  • Grasas poliinsaturadas buenas
    El pescado azul, las nueces y semillas.
  • Grasas poliinsaturadas malas
    En cuanto a las que debemos evitar o no incluir en nuestra dieta son los aceites vegetales refinados y sus derivados.

5 recursos educativos para enseñar a los niños a llevar una dieta saludable

Recursos educativos para una alimentación saludable

Enseñar a los niños a comer de manera saludable les ayuda a desarrollar hábitos alimenticios y prevenir las molestias digestivas relacionadas con comidas excesivas. El objetivo es que los niños desarrollen una relación positiva con la comida. Estos recursos educativos son para fomentar una alimentación equilibrada, pero la educación alimentaria debe ser sin castigos, premios con comida o presiones para terminar el plato:

    1. El juego del plato saludable. Dibuja un plato en una cartulina y prepara imágenes de diferentes alimentos. Pide a tus hijos crear una comida equilibrada combinando verduras, frutas, cereales integrales y fuentes de proteínas. Este juego les ayudará a conocer los grupos de alimentos.
    2. El semáforo de los alimentos. Prepara tarjetas con alimentos cotidianos y tres colores: verde, amarillo y rojo. El objetivo es hablar sobre cuáles alimentos hay que consumir con mayor frecuencia y cuáles es mejor reservar para ocasiones puntuales, como los refrescos o los dulces.
    3. Cocinar recetas saludables en familia. Preparar brochetas de frutas, ensaladas o bocadillos variados permite que los niños conozcan nuevos alimentos. Además, cocinar juntos les enseña habilidades básicas y promueve su interés por probar diferentes sabores y texturas.
    4. El juego de escuchar la barriga. Una actividad para prevenir los empachos consiste en enseñar a los niños a reconocer cuándo tienen hambre y cuándo están satisfechos. Pídeles que describan cómo se siente su barriga antes y después de comer, sin juzgar cuánto han comido.
    5. Cuentos infantiles sobre alimentación. Los cuentos y poemas protagonizados por frutas, verduras o personajes que aprenden a cuidar su cuerpo son excelentes para explicar la importancia de una alimentación variada. Aquí, nuestras propuestas:

Cuento para ayudar a los niños a comer de todo Cuento para ayudar a los niños a comer de todo. Discordia en la nevera es un cuento para niños que les ayuda a comer de todo. Con esta historia podrás explicar a tu hijo la importancia de tomar una alimentación variada y de no olvidar a ningún alimento. Todos los alimentos son igual de importantes a la hora de crecer sanos.

Cuento para niños que no quieren comer ni fruta ni verdura Cuento para niños que no quieren comer ni fruta ni verdura. Este es un cuento para niños que está dedicado a todos los que no quieren comer frutas o verduras y, por tanto, no quieren llevar una alimentación saludable. La huerta es un cuento infantil con actividades educativas de la lectura que ayudará a tus hijos a comer más fruta, verdura y hortalizas.

Poema para enseñar buenos hábitos de alimentación a los niños Poema para enseñar buenos hábitos de alimentación a los niños. A través de este poema corto sobre verduras y hortalizas, los niños se acostumbrarán a comer de todo. Esta poesía infantil con actividades educativas fomentan los hábitos de alimentación saludable en tu hijo. Además, te damos algunos consejos para que tu hijo se acostumbre a comer frutas y verduras.

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