La importancia del pescado blanco y pescado azul en la dieta infantil

Trucos para que tu hijo quiera comer pescado

Carlota Reviriego
Carlota Reviriego Nutricionista

El pescado es uno de los alimentos que más beneficios aportan a la salud de los niños, pero también a la de los mayores. Existen dos tipos, pescado azul y pescado blanco, ambos con grandes propiedades para el crecimiento y desarrollo del pequeño, pero con ciertas diferencias entre ellos. Hoy te queremos contar las propiedades de cada uno de ellos y la importancia del pescado blanco y el pescado azul en la dieta infantil. 

Cuándo introducir el pescado en la dieta infantil 

pescado blanco y pescado azul

El pescado es un alimento que, a pesar de que hace algunos años se insistía en posponer su introducción en la dieta del bebé hasta pasados los 10 o incluso los 12 meses de edad, constituye uno de los pilares más importantes de nuestra dieta, la dieta mediterránea.

El pescado puede introducirse sin problemas al comenzar la alimentación complementaria, hacia los 6 meses de edad, salvo cuando el pediatra recomiende retrasar su introducción por temas de antecedentes familiares de alergias, por ejemplo.

Introducir el pescado en la dieta del bebé al comenzar la alimentación complementaria tiene beneficios nutricionales, debido a su interesantísima composición nutricional, pero también ventajas derivadas, como la aceptación.

Uno de los problemas que el pescado presenta es que su sabor y su textura son muy diferentes a los que los niños están acostumbrados, y, cuanto más mayor es el niño, más difícil es que acepte comerlo con gusto.

Propiedades y diferencias entre el  pescado azul y del pescado blanco 

Existen dos grandes grupos de pescados, blanco y azul, en función de la cantidad de grasa que contienen. El pescado blanco no suele superar el 3% de grasa, mientras que el azul puede incluso superar el 15% dependiendo de la estación del año. Si bien no existen normas específicas sobre cuál es el más apropiado para la dieta del niño, si suele introducirse primero el pescado blanco.

Dentro de los pescados blancos destacan la merluza, el lenguado, la pescadilla, el mero, o el bacalao fresco. Estos pescados tienen poca grasa y un sabor más suave, haciéndolos mas fácil de aceptar.

Los pescados azules engloban, por ejemplo, pequeños pescados como el boquerón o la sardina, y otros mucho más grandes como el atún, el bonito, el salmón o la caballa. Nutricionalmente, el pescado azul es mucho más completo. Ambos son ricos en proteínas de alto valor biológico y en minerales como calcio, fósforo, yodo, hierro, así como en vitaminas del grupo B. Sin embargo, y dado que la vitamina D se encuentra en la grasa, su aporte es mucho mayor si se consume pescado azul.

Adicionalmente, el pescado azul, aporta otras vitaminas liposolubles como la vitamina A, así como ácidos grasos esenciales. Los ácidos grasos Omega 3 retardan la aparición de enfermedades cardiovasculares, tienen propiedades antiinflamatorias y son indispensables para el desarrollo del cerebro, tanto en el embarazo como en la etapa escolar, aumentando la capacidad de concentración y las habilidades mentales. Además, pueden ser beneficiosos para el asma, reduciendo la necesidad de medicación gracias a su efecto en la mejora de la función pulmonar.

Teniendo en cuenta su composición nutricional, el pescado azul supera en beneficios al pescado blanco, por lo que, una vez aceptado el pescado blanco, por ser más suave de sabor, la balanza debe inclinarse hacia el pescado azul y consumirse ambos, como mínimo, en iguales cantidades.

Trucos para hacer que el niño coma pescado

cómo hacer que tu hijo coma pescado azul y pescado blanco

Ahora que conoces todas las ventajas y beneficios de cada uno de estos pescado, toca ese gran momento (y a veces difícil): ofrecérselo al niño. En ocasiones, esta puede ser la peor parte, porque el niño rechaza este alimento y prefiere la carne. Te damos una lista de consejos para que tu hijo acabe adorando tanto el pescado azul como el pescado blanco:  

- Pescado en el puré 
Para que se vaya acostumbrando a su sabor, deberás introducir el pescado poco a poco. Una buena forma de hacerlo casi sin que él se dé cuenta es echándoselo en el puré. 

- Croquetas de pescado
Uno de los platos que más adoran los niños (y los mayores) son las croquetas. ¿Por qué no la próxima vez que te pongas manos a la obra cambias la carne picada por unas rodajas de pescadilla y preparas croquetas de pescado?

- Forma de cocinado
Existen muchas formas de preparar el pescado, al horno, a la plancha o al vapor, pero quizás para comenzar lo mejor es que se lo hagas rebozado o, incluso, que te ayudes de alguna salsa para 'camuflar' su sabor. 

- Cuida la presentación
Todos, y más los niños, comemos por los ojos. Cúrrate la presentación, adornando ese trocito de pescado con otros ingredientes o haciendo algo creativo. 

- Hazle partícipe 
Desde el momento de ir a comprar a la pescadería, pasando por la limpieza del mismo, hasta el hecho de poner la mesa. Intenta que el niño se involucre en todo el proceso y así... ¡se le hará la boca agua!