Los piojos: diminutos, pero con mucha personalidad

Vampiros, corredores de fondo, submarinistas, sibaritas, camaleónicos, gourmets, glotones y muy activos sexualmente, entre otras cosas. Así son los piojos, unos diminutos parásitos que habitan en el cabello y que prefieren a los niños para alimentarse, desarrollarse y procrear. ¿Te pica la curiosidad? ¿Quieres saber por qué son así? Es una historia que nació hace ya casi 3.000 años.

De este modo comencé a contarle a mi hijo la historia de los piojos con la intención de tenerle entretenido, mientras tenía que esperar pacientemente sentado a que le revisara toda la cabeza, lendrera en mano, en busca, precisamente, de piojos. Y es que ahora con la vuelta al colegio todas las madres tenemos que volver a la engorrosa tarea de inspeccionar, al menos cada dos días, el cabello de los niños en busca de los posibles piojos, que cada curso, aprovechan las buenas condiciones de temperatura y humedad del otoño para multiplicarse.

La carismática personalidad de los piojos

Niño rascándose cabeza

Y es que si por algo se caracterizan los piojos es por poseer unos variados rasgos de personalidad, que han propiciado su supervivencia y la convivencia con la especie humana desde hace 3.000 años. Como parásitos nos necesitan porque se alimentan de nosotros. Son como los vampiros, se alimentan de sangre humana que consiguen a base de chuparla una vez han perforado el cuero cabelludo con su cabeza, que tiene antenas cortas y piezas bucales muy especializadas, que permiten que el piojo pueda llevar a cabo acciones de perforación y de succión de la sangre de su huésped.

Además de "vampiros microscópicos", los piojos son grandes gourmet y todos no les gustamos por igual. Nos prefieren a unos más que a otros de acuerdo con la composición de nuestra sangre, de modo que si generalmente eres presa fácil para los mosquitos, es posible que también lo seas para los piojos. Sin embargo, parece que ciertos alimentos o medicamentos, que alteran el olor o el sabor de la sangre pueden provocarles rechazo. Así, por ejemplo, comer ajos puede ayudar a evitar la infestación, aunque es algo que no se podido comprobar de forma concluyente.

Y a parte de sibaritas, son glotones. Comen de 2 a 4 veces al día, es decir, pueden desayunar, comer, merendar y cenar a nuestra costa, y cada una de sus comidas dura aproximadamente unos 30 minutos. Lejos de su huésped, los piojos no pueden sobrevivir más de 48 horas, ya que se pueden morir de hambre o de deshidratación.

Las condiciones ambientales también son muy importantes para ellos. Son muy sibaritas y por eso adoran el otoño y la primavera, es decir, el buen tiempo, ni mucho calor, ni mucho frío porque en condiciones extremas no pueden sobrevivir y su ciclo de reproducción se paraliza. Para estar bien, los piojos necesitan una temperatura que oscile entre los 28 y los 32 ºC con un 70 a 80 por ciento de humedad. La temperatura óptima para el crecimiento rápido de los piojos oscila en torno a los 28º C. No soportan temperaturas superiores a 45 ºC y por debajo de 27 ºC el crecimiento se enlentece. Cuando hace mucho frío para ellos, es decir, por debajo de 12 ºC se detiene el crecimiento y la puesta de huevos. En general, son bastantes sensibles a la temperatura y, cuando los niños tienen fiebre, la infestación por piojos suele remitir porque optan por abandonarle.

Y no sólo eso, ¿sabías que los diminutos piojos también son grandes atletas? A pesar de que un piojo adulto sólo mide entre 2 y 4 milímetros, las hembras son más grandes, son capaces de recorrer largas distancias para ellos. En contra de lo que pueda parecer, los piojos no saltan ni vuelan, pero se mueven con gran rapidez. Su velocidad media alcanza los 23 centímetros por minuto, en condiciones normales. Caminan por el cabello aferrándose firmemente a él con 3 pares de patas cortas.

Pero lo que más le llamó la atención a mi hijo es su habilidad como submarinistas. Los piojos respiran a través de unos agujeros que pueden cerrarse y volverse impermeables al agua. Tienen la capacidad de aguantar en apnea durante unos cinco minutos. Estas aperturas también tienen una función de excreción. Por este motivo, los piojos sobreviven dentro del agua y pueden contagiarse durante el baño en una piscina.

Y por si fuera poco también son camaleónicos y pueden cambiar de color para ocultarse mejor en función del color del cabello de su huésped. Aunque su color es blanco en origen, una vez que el piojo está lleno de sangre, puede cambiar de color y convertirse en gris, pardo o negro, según esté viviendo en un rubio, un castaño o un moreno.

Para garantizar su superviviencia durante 3.000 años, es normal que sean muy activos sexualmente y que se reproduzcan con mucha rapidez. Las liendres o huevos del piojo eclosionan al cabo de una la semana, dando lugar a las ninfas, de coloración grisacea amarillenta, que tras 7 días adquieren el tamaño adulto. Las hembras ponen 8 huevos al día y suelen depositar de 250 a 300 huevos durante su ciclo vital. Mi hijo ha soñado con piojos. ¿Crees que si le cuentas esta historia a tu hijo también lo hará? Déjanos tu comentario.

Marisol Nuevo. Redactora de Guiainfantil.com