Manualidad infantil - Molinillo de viento o rehilete casero para niños
Si deseas hacer algo de papel con tu hijo para jugar con ello, esta fácil manualidad es la ideal
- Cómo hacer paso a paso un molinillo de viento o rehilete para niños
- Historia de los molinillos de viento o rehiletes - ¿Cuál es su origen?
- 15 de junio, Día Mundial del Viento - Curiosidades del aire para niños
- Más manualidades caseras con papel para hacer con los niños
A los niños les encantan las manualidades, y a los padres les encanta ver cómo sus hijos se entretienen poniendo en marcha toda su diversión e imaginación. Sin duda es el mejor pasatiempo para disfrutar un buen rato en familia. En esta ocasión tenemos una manualidad muy divertida y sencilla: ¡un molinillo de viento o rehilete! Para montarlo, aunque parezca muy sencillo de hacer, los niños deben contar siempre con la ayuda y la supervisión de los mayores. De hecho, está pensado para niños mayores de 7 años.
Cómo hacer paso a paso un molinillo de viento o rehilete para niños

Materiales:
- Cartulina de cualquier color
- Un alfiler y un lápiz
- Una regla
- Tijeras
- Una goma de borrar
- Pegamento para papel
- Un botón pequeño
- Una pajita
Con unos pocos materiales que seguro tienes en casa y la ayuda de un adulto, los niños pueden crear un colorido molinillo de viento o rehilete para jugar al aire libre. Esta manualidad es perfecta para observar cómo el aire mueve las aspas y pasar una divertida tarde en familia.

1. Dibuja en la cartulina un cuadrado de 15 cm de cada lado.

2. Recorta el cuadrado y traza una línea. Con la ayuda de una regla marca las dos diagonales solo hasta la mitad, es decir, sin que las líneas alcancen la parte central del cuadrado.

3. Corta las cuatro diagonales por las líneas anteriormente trazadas. Recuerda no llegar hasta el centro.

4. De las ocho puntas que ahora tiene el cuadrado, hay que juntar cuatro en el centro, pegándolas con cola blanca. Asimismo, hay que pinchar el molinillo por el centro con el alfiler, y por detrás, hay que fijarlo a la pajita, poniendo en el medio un botón para que el molinillo pueda girar libremente. Para evitar pinchazos, coloca una goma de borrar en la punta del alfiler.

5. ¡El molinillo ya está listo para girar! Ahora solo queda salir a la calle en búsqueda del viento que pueda hacer girar el molinillo. Si no hace viento, bastará con soltar un poco de soplo o el aire de un secador de pelo. Otra opción, es colgar el molinillo en la ventana, o en el tiesto de alguna planta.
Historia de los molinillos de viento o rehiletes - ¿Cuál es su origen?

Los molinillos de viento, conocidos también como rehiletes, molinetes, remolinos o ringletes, son juguetes sencillos que han entretenido a niños por generaciones. Están formados por una figura de aspas, por lo regular hecha de papel, cartulina o plástico de colores, que se fija a una varilla con un alfiler. Cuando sopla el viento, las aspas comienzan a girar y crean un efecto visual.
Aunque parece un invento moderno, sus antecedentes se remontan a tiempos antiguos. El Museum of Childhood de Irlanda señala referencias documentadas a juguetes giratorios en China alrededor del año 400 a. C. En dicha cultura, estos objetos se han relacionado con la buena fortuna, por lo que los molinillos han estado presentes en celebraciones como las del Año Nuevo chino.
Con los siglos, estos juguetes llegaron a Europa y algunos molinillos aparecen en pinturas del siglo XV, lo que demuestra que formaban parte de los juegos infantiles. Después, los emigrantes europeos ayudaron a extenderlos a otros lugares del mundo. En distintos países fueron adoptando formas, materiales y nombres diferentes, pero conservaron su funcionamiento básico.
¿Sabías que en México el nombre rehilete es muy popular? Desde siempre estos juguetes se han vendido en plazas, ferias, parques y para celebraciones tradicionales. Sus colores y movimiento los convierten en un símbolo de la infancia mexicana. Además, son fáciles de elaborar en casa o en el cole usando materiales simples, como retazos de papel, palitos de madera y alfileres.
15 de junio, Día Mundial del Viento - Curiosidades del aire para niños

Aunque no podemos verlo, el viento está siempre a nuestro alrededor: lo sentimos cuando hace volar las hojas de los árboles o consigue que un rehilete gire deprisa. En realidad, el viento es aire en movimiento y se produce porque el Sol no calienta todas las zonas de la Tierra de la misma manera. Cuando el aire caliente asciende, el aire más fresco ocupa su lugar.
El viento puede ser suave, como una brisa agradable o mucho más intenso como una ráfaga capaz de mover las ramas de los árboles. Para conocer su velocidad, los meteorólogos usan un instrumento llamado anemómetro o una veleta para saber desde qué dirección sopla. Otra curiosidad es que el viento cumple funciones muy importantes dentro de la naturaleza.
Por ejemplo, ayuda a transportar semillas hasta lugares alejados, favorece la polinización de algunas plantas y puede impulsar las olas del mar. Gracias a él podemos hacer volar una cometa o realizar experimentos caseros. Además, las personas han aprovechado su fuerza para mover embarcaciones de vela y con los aerogeneradores transformar el aire en electricidad.
Finalmente, cada 15 de junio se celebra el Día Mundial del Viento, una fecha dedicada a conocer la fuerza del aire y las posibilidades de la energía eólica. Aprovéchala para hablar con los niños sobre la naturaleza o crear una sencilla manualidad como esta. Descubran juntos que el aire puede enseñarnos que una fuerza invisible también es capaz de producir grandes cambios.
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