Las veces que tiene que probar un niño un alimento para saber si le gusta

El ambiente en casa a la hora de la comida es absolutamente crucial

Carlota Reviriego
Carlota Reviriego Nutricionista

Queremos que nuestros hijos coman sano y saludable y que coman de todo para que tengan una alimentación variada. Esta tarea a veces resulta complicada porque, tras varios intentos para que incorpore un nuevo alimento a su dieta, ante la negativa del niño los padres desistimos. ¿Hacemos bien o mal de tirar la toalla tan pronto? ¿Existe una número de veces que un niño tiene que probar un alimento para saber si le gusta? ¿Cuánto tenemos que insistir? ¡Salimos de dudas! 

¿Cuántas veces necesita probar un alimento un niño para saber si le gusta? 

¿Cuántas veces necesita probar un alimento un niño para saber si le gusta? 

Cuando introducimos la alimentación complementaria nuestra idea, como padres, es que nuestros hijos terminen comiendo, más pronto que tarde, lo mismo que comemos nosotros. De hecho, si seguimos el método Baby Led Weaning, esto puede conseguirse casi de manera inmediata, puesto que una vez que el niño haya probado diferentes alimentos sin síntomas de alergias alimentarias, será fácil incluirle en las comidas familiares.

Sin embargo, en otros casos, sobre todo si ofrecemos purés o triturados a nuestro pequeño, tendremos que decidir en algún momento comenzar a ofrecerle los platos elaborados que tradicionalmente forman parte del menú familiar. No todos los niños aceptan de manera inmediata estos platos. En realidad, puede resultarles complicado salir de su zona de confort y probar algo diferente, sea cual sea su edad, pero generalmente, cuanto más mayor sea el niño, mas difícil le resultará. Además, el ambiente en casa a la hora de la comida es absolutamente crucial para conseguir nuestra meta: que el niño acepte cuantos más sabores, mejor.

Según los expertos, un niño necesita más probar un plato más de 10 veces para decidir si le gusta o no, pero lo cierto es que, como cada niño es diferente, un niño puede necesitar enfrentarse entre 15 y 30 veces a un alimento para tomar esta decisión.

Las primeras veces, puede que incluso hasta esas 10 primeras, el niño solamente mire el plato y empuje con su tenedor el nuevo y desconocido alimento. No debemos considerar esto como un atraso sino todo lo contrario, el primer paso para aceptar un nuevo alimento es la aceptación visual, y cuando nuestro hijo está tocando y observando el alimento ya está utilizando sus sentidos para familiarizarse con él. Esta etapa es crucial y, una vez que se supera, no hay vuelta atrás, el niño ya considera ese alimento algo conocido.

Posteriormente, serán los sentidos del gusto y el olfato los que se incorporará a la toma de decisiones. Acercarse al alimento y olerlo, ponerlo en la cuchara, acercarlo a la boca y sacar la lengua para tocarlo levemente no es algo que debamos desalentar sino todo lo contrario, es un nuevo paso adelante para nuestro hijo. Superar esta etapa es complicado, y es probable que el niño regrese a ella en varias ocasiones antes de tomar una decisión final sobre el alimento en cuestión.

El momento en que el niño decide introducir el alimento en la boca suele tener dos resultados, el primero, cuando el niño decide aceptar el alimento, que constituye el final del camino para ese alimento, y el segundo, cuando algo no termina de convencerle, lo cual le vuelve a colocar de nuevo en la casilla de salida. Pasará algún tiempo antes de que decida intentarlo de nuevo, pero el alimento seguirá resultándole familiar y no lo rechazará del plato.

Cómo introducir los alimentos para que el niño coma de todo

las veces que un niño tiene que probar un alimento

Generalmente, los niños de entre 6 y los 18 meses son los más receptivos a la hora de aceptar nuevos platos, sabores y texturas. Para niños más mayores, además de tener en cuenta estas tres etapas, podemos seguir tácticas que harán este trago algo más llevadero:

1. Platos combinados
Además de ofrecer platos sanos y equilibrados, debemos intentar que siempre haya alimentos conocidos y aceptados por nuestros hijos acompañando aquellos nuevos o desconocidos. Probablemente al principio los nuevos alimentos 'caigan' del plato, ya que el niño no los acepte ni siquiera visualmente, pero poco a poco iremos superando etapas.

2. Persistir
No debemos desistir en nuestra tarea, ya sean 10 ó 20 las veces que el pequeño ha dejado los guisantes en el plato. Un día nos sorprenderá y los probará. Siempre de una manera respetuosa, sin prisa pero sin calma, debemos continuar ofreciendo alimentos nuevos a nuestro hijo.

4. Escuchar
Por pequeño que sea, es probable que el niño ya tenga ciertos gustos claros y así nos lo haga saber. Si queremos que coma calabacín y el niño ya ha dejado claro que los purés no son lo suyo, podemos escoger otra manera de ofrecérselo. No conviene ofuscarse e insistir en que coma un puré.

Aunque es mejor intentar exponer al niño a gran variedad de sabores y texturas antes de su segundo cumpleaños, no debemos rendirnos cuando lo hacemos a partir de esta edad. El día que el niño acepte un alimento nuevo tras muchos intentos fallidos, ¡todo habrá merecido la pena!