Mi hijo tiene diarrea - La alimentación para niños con gastroenteritis

Si tu pequeño está enfermo no dejes que se deshidrate y vigila su dieta para evitar complicaciones

Beatriz Martínez, Maestra y Periodista
Revisado por Paola Cóser, Nutricionista
En este artículo
  1. Alimentos recomendados en niños con diarrea o gastroenteritis
  2. Gastroenteritis o diarrea en los niños: ¿cuándo ir al médico?

¿Qué debo hacer si mi hijo tiene diarrea? La alimentación para niños con gastroenteritis es esencial para salir de la enfermedad. Saber qué debes hacer cuando tu hijo tiene diarrea o gastroenteritis con vómitos, qué alimentos debería tomar y cuáles es mejor dejar para cuando esté recuperado, no solo te servirá para darle los cuidados necesarios, sino para sentirte tranquila y confiada.

La gastroenteritis y la diarrea son unas enfermedades muy comunes en bebés y niños pequeños que, aunque no supongan riesgo grave para la salud, sí resulta necesario estar pendientes de los síntomas, de su evolución y de cómo procurarles los mejores cuidados, sobre todo porque la deshidratación sería la complicación más fuerte.

Alimentos recomendados en niños con diarrea o gastroenteritis

La alimentación de los niños con gastroenteritis

En contra de lo que la sabiduría popular dice, cuando un niño o niña tiene diarrea o vómitos a causa de una gastroenteritis no es necesario reducir la cantidad de alimentos que toma. Es más, lo indicado es que su alimentación sea lo más normal posible, ya que de este modo su recuperación será más rápida.

Como hemos dicho antes, no hay que obligarles a que coman si no tienen apetito, pero de querer comer su menú ha de ser normal: sano, variado y bajo en azúcares y grasas saturadas, y también de su gusto. Al igual que nos pasa a los mayores, cuando un niño o una niña se sienten enfermos muchas veces tienen ganas de unos mimos de mamá y papá acompañados de su plato favorito.

Por otro lado, hay que ofrecer grasas de buena calidad como el aceite y, si lo tolera, el aguacate. En el caso de las frutas también se pueden ofrecer sin problemas controlando que no tengan alto contenido en fibra. De los grupos de los lácteos destacar el yogur natural sin azúcar.

El requisito fundamental es mantener al niño hidratado con bebidas a base de sales o soluciones de hidratación oral que se adquieren en la farmacia y no a base de zumos y otras bebidas azucaradas debido al exceso de este ingrediente y a la presencia de cafeína cuyo efecto podría agravar la diarrea. Hasta que esta se corte, hay que evitar los cereales integrales y las legumbres por su alto contenido en fibra.

Dolor de estómago por diarrea

¿Por qué no obligar al niño a comer si está malo de la tripa? Cuando un niño presenta una diarrea, un malestar de estómago o una gastroenteritis es normal que no tenga apetito, que diga que no quiere comer o que se vaya a la cama sin cenar. También es normal que en un momento dado tenga hambre y que se llene nada más comer un bocado o que sienta ganas de comer, pero que al rato le vuelva el malestar.

Lo que debemos tener en cuenta como padres y madres es que no debemos obligar a los hijos a comer en estos momentos de enfermedad. Podemos peguntarle si les apetece algo, motivarles con algún alimento de su agrado, pero si siguen diciendo que no, no es bueno insistir. Este tipo de virus también llevan su proceso y es totalmente normal que no quieran ingerir alimentos, lo único importante es controlar que su hidratación sea correcta.

Gastroenteritis o diarrea en los niños: ¿cuándo ir al médico?

Cuándo ir al médico por la diarrea

La gastroenteritis o diarrea en niños suele evolucionar favorablemente a las 24 o 48 horas, pero si observamos ciertos síntomas sí sería necesario llevar al pequeño a que lo valore el pediatra:

  • La diarrea o la gastroenteritis no desaparece o no mejora a los dos o tres días. En el caso de los niños más pequeños puede durar más de dos días pues sus defensas aún están en desarrollo, no obstante, sería indicado pedir una cita con el pediatra.
  • Observamos a nuestro hijo decaído o muy desganado, sin ganas de jugar. Se pasa la mayor parte del día durmiendo o tumbado en el sofá.
  • El niño tiene fiebre continuada y no solo un pico de fiebre o unas décimas que a las pocas horas desaparece sin necesidad de darle ningún antitérmico.
  • Presenta un dolor focalizado en una zona de vientre o del estómago que no se va. Cuando le decimos que se ponga de pie no puede ponerse del todo recto, sino que está encorvado y así permanece para evitar el dolor.
  • Tiene rasgos de deshidratación: está somnoliento, no lagrimea, tiene la boca muy seca y los ojos se le ven hundidos.

En estos dos últimos casos debemos llevar a nuestro hijo cuanto antes a urgencias, pues será necesario comprobar por parte del especialista si hay que hacer una rehidratación a través de suero intravenoso o, en el supuesto del dolor focalizado que no desaparece, sería indicado descartar que se trate de una apendicitis.

Ante una diarrea o gastroenteritis, mantén la calma, si tu hijo te ve nerviosa se inquietará más, observa los síntomas de tu hijo y su evolución, y no le des ningún medicamento sin consultar antes con el doctor.

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