Diferencias entre probióticos, prebióticos y simbióticos en la alimentación de los niños

Qué alimentos aportan a nuestro hijo probióticos, prebióticos y simbióticos

Estefanía Esteban
Estefanía Esteban Responsable Multimedia

Seguramente hayas oído más de una vez sobre los prebióticos y los probióticos. Menos veces sobre los simbióticos. Pero los tres forman parte de una misma categoría, aunque con sus diferencias y particularidades. 

La Organización Mundial de la Salud ya ha elaborado algunos estudios en donde se avalan las ventajas y virtudes de estos tres grupos de nutrientes. Descubre en qué consiste cada uno de ellos y cuáles son las diferencias entre probióticos, prebióticos y simbióticos en la alimentación de de los niños.

Características y diferencias de los probióticos, prebióticos y simbióticos en la alimentación de los niños

Diferencias entre probióticos, prebióticos y simbióticos en la alimentación del niño

La principal similitud entre prebióticos, probióticos y simbióticos es su función: los tres consiguen mejorar la flora intestinal y son muy beneficiosos sobre todo en la etapa infantil. Al mejorar el equilibrio de la flora intestinal, mejora así el sistema inmunitario, muy necesario para luchar contra virus e infecciones por bacterias. 

Pero estos tres nutrientes tienen algunas diferencias. ¿Quieres saber cuáles? Descubre las principales diferencias entre probióticos, prebióticos y simbióticos y qué ventajas tienen:

1. Los probióticos: Son microorganismos vivos que se encuentran en algunos alimentos, como el yogur o el kéfir. También los encontramos en alimentos como el chucrut y el chocolate negro. 

2. Los prebióticos: Son sustancia no digeribles de los alimentos que incentivan y promueven al crecimiento de bacterias beneficiosas para la flora intestinal. A diferencia de los probióticos, no se trata de sustancias vivas. Además, también mejoran la absorción de ciertos minerales y la síntesis de la vitamina B. ¿Y dónde los encontramos? Normalmente se encuentran en alimentos de origen vegetal, como el ajo, la cebolla o las alcachofas. También en frutas como el plátano y alimentos como el trigo, la avena, las legumbres y la miel. Y si acabas de tener un bebé, te alegrará saber que también se encuentran en la leche materna. 

3. Los simbióticos: Son alimentos que combinan probióticos y prebióticos. La mayor fuente de simbióticos que existe es la leche materna. También existen preparados lácteos bebidos que incluyen simbióticos, como el L-casei.

Los principales beneficios de probióticos, prebióticos y simbióticos para los niños

Los beneficios de estos nutrientes están íntimamente ligados con la flora intestinal y el sistema inmune. Los tres nutrientes benefician a la flora del intestino, especialmente la del intestino delgado. 

La siguiente pregunta que nos hacemos es... ¿pero por qué es tan importante cuidar la flora intestinal? Por extraño que te parezca, la flora intestinal cumple un papel esencial en el crecimiento, y es responsable del suministro de vitaminas como la vitamina K, relacionada con la coagulación de la sangre, y algunas de las vitaminas del grupo B. Y por supuesto, la flora intestinal es una de las mejores barreras contra gérmenes y bacterias de las que dispone nuestro cuerpo.

Es decir, que si cuidamos la salud de la flora intestinal de nuestro hijo, le estaremos aportando más defensas para luchar contra algunas enfermedades y además estaremos apoyando un correcto crecimiento. Recuerda que la flora intestinal está en formación en los bebés desde el momento en el que nacen hasta aproximadamente los 2 años de edad. De ahí que tenga tanta importancia el aporte de probióticos, prebióticos y simbióticos durante estos dos primeros años. La forma más eficaz de garantizar su suministro en los bebés es, sin duda, la leche materna, aunque si no puedes de mamar a tu bebé no te apures: hoy en día, las leches de fórmula se afanan en incluir también estos nutrientes. 

No olvides tampoco aumentar la ingesta de probióticos, prebióticos y simbióticos durante la gestación. Estos nutrientes consiguen llegar hasta el bebé a través de la placenta.