Cuándo puede tomar un niño café o té

¿Pueden los niños tomar té o café?

Carlota Reviriego
Carlota Reviriego Nutricionista

Los niños, desde que nacen, observan y absorben los hábitos alimentarios de las personas que les rodean, principalmente la familia y los amigos, sobre todo si comen con ellos en el comedor escolar. Son muchos los diferentes hábitos que observan de los mayores, pero uno de los que más se repite, por regla general, es el desayunar un café o un té. Esto nos lleva a preguntarnos: ¿puede tomar un niño café o té?, ¿a partir de qué edad?

¿Puede un niño tomar café o té?

Café o té para los niños, sí o no

Es habitual que los pequeños hagan intención de probar el café del desayuno de los papas desde bien pequeños, incluso algunos esperan a que el papa o la mama desaparezcan un momentito para apurar lo que queda en la taza.

Sin embargo, en algún momento, cuando se va acercando la adolescencia, el niño se siente suficientemente mayor para mostrar un interés real por tomar café y lo pide. Ha decidido desayunar igual que lo hacen mama o papa. ¿Cuándo puedo dejar a mi hijo tomar café? Estos puntos a saber sobre el café y el té pueden ayudarte a decidir:

- El café y el té son alimentos completamente innecesarios en la dieta, ya sea del niño o del adulto, y que sin embargo, la mayoría de los adultos solemos consumir con mucha frecuencia. El principal aporte que busca el adulto es la cafeína que contienen, un estimulante que generalmente ayuda a comenzar la mañana con energía.

- La cafeína es un estimulante del sistema nervioso central, por lo que, en las cantidades apropiadas, puede ayudar a estar más alerta y centrado. Esto podría ser beneficioso para los niños, sobre todo cuando tienen que ponerse a estudiar y rendir delante de los libros durante un largo rato, haciendo deberes o memorizando textos.

- Sin embargo, además de estas propiedades relativamente beneficiosas, la cafeína puede incrementar el nerviosismo del niño e incluso derivar en dolores de cabeza relacionados con el aumento en la presión sanguínea que la cafeína produce. Adicionalmente, puede producir ansiedad, sensación de mareo, aumento del ritmo cardiaco e interferir con la facultad del niño para conciliar el sueño, algo que no debe tomarse a la ligera.

- Aunque en ocasiones se han relacionado, no existe evidencia científica alguna que correlacione la ingesta de café o té con una disminución del crecimiento, por lo que la cafeína no tiene por qué interferir en el correcto desarrollo ni físico ni intelectual del niño.

- Sin embargo, la cafeína si interfiere con la absorción de algunos minerales, como el hierro y el calcio. Esto puede ser un problema si la dieta del niño ya es pobre en estos minerales.     

Siguiendo una dieta sana y equilibrada, y a partir de aproximadamente los 12 años, una taza de café o té en el desayuno no va a ejercer ningún efecto dañino en el niño.