Cómo influye el estado físico y emocional de la mamá a la lactancia materna

¿Afecta el estado emocional a la producción de la leche?

Cristina Rodríguez

¿Afecta el estado físico y emocional de la mamá a la producción de leche materna? Algunas mujeres creen que algunos momentos de mucho estrés, una gran tristeza o una fuerte preocupación han tenido un impacto sobre la lactancia materna. Te contemos si influye el estado de la madre a la hora de amamantar al bebé.

Cómo afecta el estado físico a la producción de leche materna 

Cómo afecta el estado físico y emocional a la lactancia materna

En muchas ocasiones se dice a la madre lactante que tiene que cuidar muchísimo su alimentación, pues de ella depende que la leche que le está dando a su bebé sea más o menos saludable. ¡Esto es totalmente falso! Lo cierto es que la alimentación de la madre influye poquísimo en la calidad de la leche materna. 

De hecho, y cito al Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría: “El estado nutricional de la madre, salvo en casos de desnutrición extrema, no interfiere en la capacidad de producción láctea ni en la calidad de la leche materna”.  

Dicho esto queda claro que el estado físico de la madre no afecta a la producción ni calidad de la leche materna, excepto en casos de desnutrición extrema a los que afortunadamente no estamos expuestas la mayoría de mujeres en nuestra sociedad. Es cierto que muchas mujeres estamos “malnutridas” (que no desnutridas), no llevamos una alimentación equilibrada y existe un gran índice de sobrepeso. Todo esto es malo para la salud de la madre lactante, al igual que lo es para cualquier otra persona, pero no es malo para su leche ni para su bebé. 

Si dar el pecho a tu bebé es una motivación extra para cuidarte y alimentarte mejor, adelante. Pero sin agobiarse: la leche materna es lo mejor, sin importar en absoluto el estado físico de la madre. 

Cómo afecta el estado emocional a la producción de leche materna

Muchas madres lactantes han notado en sus propias carnes como un evento de mucho estrés, miedo o preocupación ha afectado a su producción de leche. 

Cuando estás amamantando a tu bebé y te ves afectada por algún evento negativo: te dan una mala noticia, ves por televisión imágenes impactantes o simplemente alguien te dice algo negativo que te afecta puedes notar que de pronto ya no sale leche, o sale mucha menos cantidad, y el bebé comienza a succionar con mucha más fuerza o se enfada y comienza a llorar.  

Lo importante de esto es que es algo totalmente temporal: en unos minutos, cuando pasa ese primer momento de estrés o bloqueo, cuando logras relajarte un poco, la leche vuelve a salir igual que antes. 

Una mujer a la que acompañé hace unos años me contaba como cada vez que su suegra le decía, durante los primeros días de postparto, que no tenía leche y que por eso el bebé quería estar todo el rato en el pecho el bebé soltaba inmediatamente el pecho y comenzaba a llorar, lo cual reafirmaba la teoría de su suegra de que no salía leche del pecho. Sin embargo simplemente el hecho de irse a otra habitación hacía que el bebé se enganchara de nuevo y mamara tranquilamente. Y por supuesto había leche, sólo que dejaba de salir en ese momento puntual de estrés o agobio. 

Una de las pruebas más fehacientes que muestran que la leche no se “corta” para siempre por muy estresadas que sean nuestras vidas son las mujeres que viven en países en guerra, o las mujeres que se ven envueltas en un ataque terrorista o en una catástrofe natural. Esas mujeres continúan amamantando a sus bebés, y de hecho normalmente en estas catástrofes los bebés amamantados sobreviven, ya que no hay acceso a leche de fórmula o agua potable y la única manera de alimentar a un bebé es el pecho. 

Así que, podemos tener un momento de estrés y que de alguna manera todo nuestro organismo se paralice (no puedes pensar con claridad, a veces te quedas también paralizada físicamente, y también tu leche puede dejar de salir) pero en pocos minutos de alguna manera tu cuerpo y tu mente buscan la salida, buscan adaptarse para sobrevivir, y vuelves a recuperar la “cordura”, buscas la manera de actuar y tu leche vuelve a salir igual que antes.