Por qué el bebé solo puede tomar leche los primeros meses

Cómo afecta la leche materna al sistema digestivo del bebé

Carlota Reviriego
Carlota Reviriego Nutricionista

Durante el embarazo el sistema digestivo del bebe solo funciona parcialmente, puesto que es la placenta la que se encarga de hacerle llegar los nutrientes y de eliminar los productos de deshecho. Sin embargo, tras el nacimiento, el bebé tiene que hacer uso de su tracto gastrointestinal para digerir su propio alimento, un gran cambio para este sistema aun inmaduro. En Guiainfantil.com te contamos por qué el bebé sólo puede tomar leche los primeros meses. 

Cómo actúa la leche materna en el sistema digestivo del bebé

por qué el bebé solo toma leche

- La grasa es el nutriente más recomendable en la dieta del recién nacido por dos motivos, porque es fácilmente asimilable por el tracto gastrointestinal del recién nacido, y porque, dado el pequeño tamaño de su estómago, la grasa permite cubrir sus necesidades calóricas de manera eficiente en pequeñas dosis. La leche materna es rica en grasas.

- Sin embargo, el calostro es una leche más rica en proteínas y baja en grasa que la leche madura, pero cuyos nutrientes son fácilmente asimilables por el recién nacido. Contiene oligosacáridos de fácil digestión y ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga y colesterol, esenciales para el desarrollo del sistema nervioso central y del tejido cerebral.   

La razón por la que el bebé solo puede tomar leche

La digestión de los carbohidratos complejos requiere de la producción de ciertas enzimas digestivas que el bebe no comenzará a producir hasta aproximadamente los 6 meses de edad, de ahí que los carbohidratos más pequeños, como la lactosa de la leche sean los que el bebé necesita consumir hasta entonces, ya que los digiere con la ayuda de enzimas presentes en la leche materna y en su propia saliva. 

El tracto gastrointestinal del recién nacido está solo parcialmente desarrollado, de ahí que sea susceptible a infecciones. Cualquier bacteria o virus que llega a la boca del bebé es capaz de alcanzar su sistema digestivo, que está poco preparado para combatir estas infecciones.

La capa protectora del estómago y el intestino, conocida como mucosa intestinal, así como la microbiota presente en las vellosidades intestinales y a lo largo del tracto digestivo, constituyen la primera línea de defensa frente a infecciones externas en el bebé, ya que serán las primeras en combatir el cuerpo extraño.

Mientras el bebé no sea capaz de producir sus propios anticuerpos, algo que va evolucionando a medida que va creciendo, su protección depende casi en exclusiva de su microbiota y de su madre. Las bacterias presentes en el intestino del bebé son capaces de enfrentarse por varias vías a los agentes infecciosos, como por competición por el espacio de adhesión o mediante la secreción de sustancias antimicrobianas.

Por otra parte, el recién nacido ha recibido anticuerpos de su madre durante el embarazo, y posteriormente los recibe a través de la leche materna. La producción de anticuerpos es un proceso que se desencadena al estar en contacto con un cuerpo extraño y, en general, si madre e hijo están juntos, están expuestos a los mismos agentes infecciosos, de manera que los anticuerpos que recibirá el bebé serán exactamente los que necesita.  

Desde el nacimiento hasta los 6 meses de edad se produce una vertiginosa evolución del tracto digestivo del bebé, aumentando tanto su capacidad de digestión como de combatir posibles infecciones.