9 errores de los padres a la hora de calmar al bebé

Lo que nunca debes hacer con tu bebé para intentar calmarlo

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No hay nada más desesperante para los padres que escuchar de forma constante el estridente llanto del bebé. Al principio, intentamos armarnos de paciencia, y buscamos métodos razonables para intentar calmar al bebé: mecerle suavemente, susurrarle canciones de cuna, darle un masaje tranquilizador.. Pero cuando el llanto continúa, solemos caer en grandes errores. 

Apunta todo lo que nunca debes hacer con tu bebé si llora de forma desconsolada: estos son los principales errores de los padres a la hora de calmar al bebé. 

Los principales errores de los padres a la hora de calmar al bebé

Errores a la hora de calmar al bebé

Partimos de la base de que los padres intentan hacer todo lo posible por calmar al bebé desde el sentido común y armándose de grandes dosis dde paciencia y cariño. Pero hay momentos en los que el agudo e insistente llanto del bebé puede hacer perder los nervios a sus padres. Y muchos terminan cayendo es estos terribles errores:

1. Sacudirlo. Zarandear al bebé no solo está contraindicado, sino que además puede llegar a ser muy peligroso para la salud de tu hijo. ¿Conoces el síndrome del bebé sacudido o síndrome del bebé zarandeado? Si la sacudida es fuerte, puede causar hemorragias internas y fracturas en el delicado cuerpo del bebé. En casos extremos, puede provocarle la muerte.

2. Gritarle. No conseguirás absolutamente nada gritando al bebé. Lo único que lograrás es que llore más, que se sienta más miedo y angustia. Lo que el bebé necesita cuando llora es comprensión y seguridad, cariño y un buen abrazo. Los gritos no transmiten nada más que nerviosismo y estrés.

3. Dejarle llorar. Muchos padres, desesperados, terminan dejando al bebé llorar, sin hacerle ningún caso... De hecho, un estudio del doctor James McKenna, Director del Laboratorio del comportamiento del sueño en la Universidad de Notre Dame, constató cómo el nivel de estrés del recién nacido aumenta de forma alarmante cuando llora y nadie acude a consolarlo. La parte del cerebro que gestiona y regula el estrés, se ve alterado de tal forma que puede repercutir en la forma cn la que ese bebé gestione el estrés ya de adulto. Es decir: dejar llorar al bebé de forma desconsolada puede ocasionar un daño irreparable a nivel emocional en él para siempre.

4. Castigarle en otra habitación. Cuando encierras al bebé en otra habitación para no escuchar su llanto, es como si le estuvieras abandonando. El sentimiento que tu hijo experimenta es el mismo. Y no hay nada que cause más estrés a un bebé que sentirse desprotegido y abandonado. El recién nacido necesita contacto físico y tener muy presentes a sus padres en todo momento. Recuerda que la palabra seguridad es la más importante para él en sus primeros meses de vida.

5. Usar la violencia física. Ni un cachete ni un azote. La violencia física no hará que tu hijo deje de llorar. Es más: llorará más, porque además se sentirá agredido. Y él, que esperaba que alguien le consolara y le comprendiera, sufre de repente un 'castigo', cuando ni él mismo sabe qué hizo mal. 

6. Ofrecerle 'hierbas' sin consultar al pediatra. Los típicos 'remedios de abuelas' están muy bien para los adultos, pero en los niños algunas hierbas pueden ser perjudiciales. Así, igual que la manzanilla es inocua, otras hierbas pueden ser muy tóxicas para los pequeños, como el anís estrellado, el anís verde, la salvia, el boj, el hinojo o la nuez moscada.

7. Darle somníferos o medicinas similares. Nada de medicar al bebé sin consultar al pediatra. Cualquier medicina puede ser muy perjudicial para él. Más aún si hablamos de somníferos o del uso de antihistamínicos, que también pueden producir somnolencia. 

8. Ofrecer alimento para que no llore. Algunos padres 'obligan' a comer a su bebé cada vez que llora, pensando que es la única forma de calmarle. A muchos bebés es cierto que les sirve de consuelo, pero no es el mejor método para ayudarles. De hecho, lo único que conseguirás (aunque deje de llorar y tú tengas un momento de paz) es que tu bebé engorde demasiado y pueda tener en un futuro problemas de obesidad e incluso de diabetes.

9. Ponerte más nervioso. Es difícil no ponerse más nervioso ante el desesperante llanto del bebé, pero al final, los nervios de los padres se transmiten de inmediato al bebé, y lo que tu pequeño necesita es calma, no más nerviosismo o tensión. Muchos pediatras piensan que los bebés más nerviosos, con problemas para dormir, los son porque sus madres son muy nerviosas y les transmiten ese estado de ánimo. Intenta relajarte. Buscar el relax en la meditación, el yoga, el mindfulness, un baño relajante o simplemente, una siesta reparadora. Busca ayuda si es preciso, antes de caer en un bucle de nerviosismo que no conduce a nada bueno.