Cómo responder a los niños sobre el sentido de la vida

Respuestas a las preguntas más difíciles que nos hacen nuestros hijos

Ofrecer respuestas claras y contundentes cuando nos preguntan los niños sobre el sentido de la vida no es para nada fácil ya que muchas veces tampoco las respuestas están a nuestro alcance. 

Como padres es normal que nos sintamos abrumados ante preguntas de nuestros hijos sobre el sentido de la vida tales como: ¿por qué nacemos? ¿de dónde venimos? ¿por qué morimos? ¿qué pasa después morir? ¿cuál es mi propósito en la vida? ¿para qué estamos viviendo? ¿cuál es la razón para vivir?

Las preguntas de los niños sobre el sentido de la vida

Responder a los niños sobre el sentido de la vida

Muchas veces respondemos a estas preguntas inculcando a los niños nuestra manera de entender el mundo, nuestras creencias espirituales, nuestras motivaciones e incluso les guiamos para que vivan de la manera en la que a nosotros no parece que deben vivir pero esto no siempre es lo más acertado. 

Es fundamental tener un motivo por el que vivir pero no podemos olvidar que debemos ser nosotros mismos quienes descubramos y elijamos cuál es el motivo sobre el que deseamos que nuestra vida gire. Ayudar a los niños a encontrar el sentido de su vida y a que se comprometan con él favorece que sean personas adultas satisfechas y completas. 

Recomendaciones para responder a las preguntas sobre el sentido de la vida:

- Escuchar con atención las inquietudes, las dudas o los miedos que los niños nos plantean.

- No ridiculizar sus preguntas por mucho que nos sorprendan o nos pillen de improviso.

- Hablar con naturalidad con nuestro hijo sobre lo que le preocupa.

- Decir “no lo sé” sin miedo, no pasa absolutamente nada si no sabemos cómo responder.

- Transmitir al niño nuestros pensamientos o creencias de manera normalizada pero haciendo a su vez hincapié en que no existe una verdad absoluta.

- Animarle a pensar y a reflexionar con el propósito de que saque sus propias conclusiones para posteriormente ponerlas en común, dialogar y debatir sobre ellas.

- Favorecer que el niño se sienta libre para descubrir por sí mismo cuál es el sentido de su vida. Podemos ayudarle a encontrarlo haciéndole reflexionar. Por ejemplo: ¿hay algo que te apasione o que te haga disfrutar muchísimo?, ¿cuándo eres realmente feliz? Y, si tuvieras una varita mágica y pudieras dedicarte a hacer cualquier cosa en el mundo, ¿qué harías? 

Hay tantas maneras de ser feliz y de dar sentido a la vida como personas existen en el mundo. Cada persona tiene una manera diferente de interpretar el mundo y de vivir en él. Y, por supuesto, ninguno es mejor que otro sino simplemente distinto.  

¿Si cada persona adulta tenemos nuestro propio sentido de la vida por qué no dejar a los niños que encuentren el suyo? Ser generosos y permitirles que ellos busquen cual es el sentido de su vida sin pretender que asuman el nuestro es la mejor opción para criar hijos felices.