Por qué se nos pone la piel de gallina. Los porqués de los niños

Respondemos a las preguntas y curiosidades de los más pequeños

Patricia Fernández Pérez
Patricia Fernández Pérez Redactora en Guiainfantil.com

Las preguntas de los niños a menudo nos sorprenden. Y en muchas ocasiones, ni siquiera sabemos qué contestar. Una de las preguntas que los niños suelen hacer es esta: por qué se nos pone la piel de gallina. Es decir, porqué ante ciertos estímulos como el  el cambio de temperatura o una emoción fuerte, se nos eriza el pelo y sentimos que la piel también reacciona. 

Por qué se nos pone la piel de gallina. Cómo explícarselo a los niños

Por qué se pone la piel de gallina

Muchos de los animales que poseen pelo tienen esta reacción, aunque nosotros lo conocemos con el nombre de “piel de gallina” porque se parece a la piel que tienen los pollos y las gallinas después de ser desplumados.

En el caso de los animales, esto se produce cuando tienen miedo o frío; ya que al tener miedo erizan el pelo para parecer más grandes ante el enemigo, mientras que, cuando tienen frío, se crea una capa de aire aislante al ahuecarse el vello que les aísla, al mismo tiempo que los vasos sanguíneos se contraen para evitar la pérdida del calor corporal.

La razón fisiológica reside en que la piel y el sistema nervioso están ligados íntimamente. En la piel residen unos 8 millones de sensores táctiles, algunos más alrededor de la boca y las zonas erógenas, convirtiéndose en el reflejo visible de lo que ocurre en tu interior y en el exterior de tu cuerpo.

En el caso de los humanos, a diferencia con los animales, la reacción de piel de gallina no solo se produce con el frío o el miedo, sino también cuando algo nos resulta placentero o en casos de sensaciones muy estimulantes. Esto es una herencia de nuestro lado animal, sin embargo, en nuestro caso, tenemos el valor añadido de un cerebro más complejo, que es el realmente interpreta estas sensaciones, mandando un mensaje al cuerpo para que segregue adrenalina, ya sea por un efecto positivo como una caricia o un recuerdo bonito, como por una sensación de frío o miedo. La adrenalina, que se produce en dos glándulas ubicadas encima de los riñones, provoca la contracción de los músculos de la piel y nos mantiene alerta ante posibles peligros. Así mismo, impulsa a unos diminutos músculos que se encuentran alrededor de cada pelo, para que se contraigan, erizándolo y ahuecando el poro que lo contiene, generando ese aspecto de piel de gallina.

Es curioso como un estudio neurocientífico del Instituto de Tecnología de California, ha revelado que una misma caricia podía provocar efectos contrarios en una persona, dependiendo de nuestros sentimientos y creencias, incluso que la reacción de piel de gallina se producía antes de que llegara la caricia a la piel, solo con preverla en la mente.