Cómo fomentar las ganas de estudiar en los niños

Fomentar la atracción hacia el estudio en nuestros hijos y ayudarles en sus dificultades

Comienza el curso y nuestros hijos se incorporan a la rutina del estudio. Quizá ya hemos comenzado a detectar los primeros signos de actitudes que mostraron en el curso pasado: dejadez o desgana a la hora de ponerse a hacer los deberes y estudiar. O quizá simplemente queremos evitar errores anteriores o bien mejorar los resultados del curso anterior. En cualquiera de los casos ¿qué podemos para fomentar las ganas de estudiar de los niños?  

2 pautas clave para fomentar las ganas de estudiar de los niños

Fomentar las ganas de estudiar en los niños

1. Organización

Una de las bases fundamentales para que nuestro hijo se sienta a gusto estudiando, para fomentar las ganas de estudiar de los niños, es la organización. Los niños siempre necesitan saber lo que van a hacer. Esto les da confianza pues hace que sean previsibles los siguientes pasos a dar, por tanto, se sienten protegidos y confiados. Así que asegúrate de que ha hecho un horario con el tiempo que dedicará a estudiar cada tarde, incluyendo las actividades extraescolares.  Ayúdale a hacerlo de una manera realista y sin agobios.

Una vez que lo haya hecho, mirad juntos que tenga suficiente espacio para todo lo necesario. Es importante que lo que ponga en su horario lo pueda cumplir, pues le va a dar una positiva sensación de logro. Mirad también el tiempo para el descanso después de las clases, la merienda y el juego o esparcimiento.  Acuérdate de que es un niño y necesita jugar. El juego es una parte fundamental para su desarrollo cognitivo y emocional. 

2. Apoyo en las dificultades

Cada vez que acompañamos a nuestro hijo ante una dificultad en el estudio, estamos ayudándole a construir peldaño a peldaño la escalera de su autoestima, así como a construir la barandilla de su capacidad de autosuperación. Porque la autoestima también incluye la capacidad para superar con éxito los obstáculos.  Y nuestro soporte es fundamental para lograrlo. 

Cuando nos dice algo como “no puedo con estos problemas de matemáticas, son muy difíciles”, podemos sentarnos unos minutos con él y dialogar sobre lo que está pasando por su mente. En estos momentos de dificultad nuestros hijos necesitan saber que cuentan con nuestra atención y apoyo. Podemos dejar a un lado todo lo que estamos haciendo, nuestro teléfono o cualquier otro asunto y escuchar sus dudas, sus palabras de agobio.

Le hacemos saber que estamos con él o ella para ver juntos qué soluciones podemos encontrar. No se trata de que nosotros vayamos a resolverlo todo, pues a menudo ocurre que él o ella tienen las claves de la solución, y por eso es importante escuchar con atención todo lo que nos dicen. Recientemente una alumna adolescente de secundaria me hablaba de cómo este año al iniciar el curso tenía mucha dificultad con las matemáticas, a diferencia del pasado curso que le resultaron fáciles. Cuando hablamos de lo que podía hacer, ella misma me dijo que su profesor insistía a los alumnos en que podían peguntarles las dudas en el tiempo del recreo; era una posibilidad extra que les estaba ofreciendo y que ella no estaba utilizando. Así que nuestra conversación le aclaro que debía tomar esa ayuda cuantos antes. 

En nuestra labor educativa de padres es útil transmitir siempre que las dificultades son menores cuando hablamos de ellas y manifestamos lo que nos preocupa. Al ponerlo en palabras se nos aclaran las ideas, y desde ahí es más sencillo encontrar soluciones. Puedes aprovechar para hablar con tu hijo de lo que a ti te ha resultado difícil en tu trabajo o en tus quehaceres diarios y cómo con esta claridad personal junto con tu determinación, has conseguido solucionarlo.  Tu apoyo y tu ejemplo serán el mejor impulso para continuar adelante con éxito en sus estudios y sentir atracción para dar lo mejor en ellos.