Problemas en la percepción del tiempo en los niños con autismo

Qué podemos hacer para gestionar el tiempo en los niños con autismo

Elena Cabeza Pereiro
Elena Cabeza Pereiro Logopeda infantil

El sentido del tiempo y la sucesión de las rutinas es difícil de entender por los niños con autismo. Saber o calcular cuánto tiempo ha pasado desde un hecho hasta otro parece ser una dificultad importante.

Para nosotros es bastante fácil calcular cuánto falta para que termine una actividad o la jornada de trabajo o cuánto tardamos en llegar a un lugar ya sea andando o en coche. Usamos nuestras experiencias para establecer promedios temporales pero, al parecer, en los niños con autismo esto no se da de la forma esperada y es probable que el motivo sea que no generan aprendizajes basados en las experiencias.

Te contamos cuáles son los problemas en la percepción del tiempo en los niños con autismo y qué podemos hacer los padres para mejorar la gestión del tiempo.

Cuáles son los problemas en la percepción del tiempo en los niños con autismo

Problemas de percepción del tiempo en los niños con autismo

Los niños con autismo tienen problemas a la hora de ser capaces de “parar” la actividad en curso, como en volver a “reenganchar” con la siguiente. El procesamiento sensorial de las personas con autismo incide en los cambios de actividad, el pasar de una actividad en un espacio controlado como su clase o su casa a otra actividad donde haya más estímulos sensoriales les puede crear estados de nerviosismo y ansiedad.

Esta dificultad para estimar el tiempo parece estar ligada a la necesidad de estructuración temporal de los eventos, de forma que éstos no resulten impredecibles y no les produzca estados de ansiedad.

¿Qué podemos hacer para que los cambios de actividad y la gestión del tiempo les resulten menos imprevisibles?

1- Utilizar apoyos visuales como agendas, horarios… Estos apoyos visuales sirven para saber en qué momento se está, qué toca después, cuando toca una actividad favorita para el niño.... Las agendas proporcionan rutinas predecibles y con consistencia, además de ayudar a trabajar la flexibilidad y la independencia. 

Asimismo se usan temporizadores visuales que marcan con una banda de color rojo la cantidad de tiempo elegida y va desapareciendo poco a poco y sin ruido para que no haya estímulos estresantes.

2- Asegurarnos de que comprendan. Debemos dar consignas muy sencillas y claras para que el niño sepa qué esperamos de él y qué es lo que tiene que hacer. Es muy conveniente también el uso de guiones sociales para introducir los cambios. Por ejemplo para introducir la hora de la comida le podemos trabajar una secuencia de tres imágenes, ir al baño a lavarnos las manos, ponernos el baby y la imagen o el pictograma del comedor.

3- Señales acústicas. Es bueno el uso de alarmas o de temporizadores de cocina para avisarles cuándo finaliza una actividad. Las canciones vinculadas a las rutinas también son una buena ayuda para que reconozcan el final de una actividad.

4- Marcar el fin de una tarea. El tiempo no se ve ni se puede tocar por ello es conveniente que lo puedan “ver” a través de temporizadores visuales. El concepto de terminado es importante para los niños con autismo, las actividades deben tener un principio y un fin claros. La metodología TEACCH pone mucho énfasis en estos conceptos y marca muy bien cuando algo está terminado y podemos pasar a la siguiente actividad o intento.

5- Para empezar es importante:

- Reforzar todos los esfuerzos que haga el niño.

- Empezar por hacer pocos cambios de actividad y poco a poco introducir más.

- Introducir actividades que le agraden para que los cambios sean más placenteros.

- Los cambios deben ser claros para que el niño vea de forma sencilla adónde va, con quién y qué va a hacer allí.

- Darle tiempo para realizar las actividades y que esté tranquilo en ellas. No podemos apurarlos para que terminen una actividad ya que podemos provocar una respuesta indeseada y mayor ansiedad asociada al cambio que queremos introducir.