Aprender a educar a los hijos o seguir el instinto de padres

Hay padres y madres que parecen hacerlo todo bien. Que naturalmente toman las decisiones acertadas y sus hijos crecen sanos, felices y adquiriendo la responsabilidad que se necesita para enfrentar la vida. Pero creo que son los menos. Y que así como las personas aprendemos sobre diferentes temas para aplicar los conocimientos a nuestros trabajos o carreras profesionales, debemos aprender a educar a nuestros hijos.

Aprender a educar a los hijos 

Aprender a educar a los hijos

Durante mucho tiempo me cuestioné si esto es realmente necesario. Porque de hecho, hasta hace un tiempo no existía internet y por lo tanto no existían sitios como este, no existían los libros y revistas sobre crianza, no existían las escuelas para padres ni los talleres de crianza y de todos modos los padres se las arreglaban para acompañar a sus hijos en el desarrollo.

Hay algunos que parecen tener una sabiduría innata para enfrentar los desafíos del día a día. Sin embargo, hoy también hay mucho mayor conocimiento desarrollado. La psicología, la genética y las neurociencias avanzan a pasos agigantados y proveen un montón de herramientas prácticas para la vida cotidiana. Sería de necios no descubrir y aplicar esos avances.  

Y a su vez el mundo y la vida nos ponen cada vez más a prueba. Porque el mundo cambia cada vez más rápido y hay que adaptarse a él. Un niño que comienza hoy la escuela, probablemente trabaje en una profesión que todavía no existe. Ya no alcanza con aprender las asignaturas básicas. Hay que aprender a aprender. Hay que desarrollar la inteligencia social. Hay que aprender a manejar las emociones. Los estímulos y las opciones se multiplican por doquier y debemos elegir todo el tiempo. Y para eso se necesitan niños seguros y resilientes. 

Por eso hoy pienso que con amor y sentido común son necesarios, pero no suficientes. Todos los animales tienen el instinto de cuidar a sus crías. Lo que nos diferencia a los seres humanos es que también podemos pensar. Y para pensar, debemos antes conocer. 

¿Sentido común o preparación para educar a los hijos?

Hace un tiempo leí una entrevista en la que consultaban a un Licenciado en Educación qué debe primar en la crianza: si la intuición o la preparación. Su respuesta fue que la intuición es el radar del corazón, pero que son las buenas lecturas las que ayudar a enfocar bien ese radar y a otorgarle mayor alcance.

Es probable que muchas respuestas estén en el interior de cada uno, pero seguramente la lectura o la asistencia a talleres, ayude a realizarse las preguntas correctas. Además, el sentido común se desarrolla en base a la experiencia. Antes las hijas veían a sus madres, tías y abuelas criar a otros niños en comunidad. Ahora los padres estamos muy solos. Necesitamos prepararnos para entender cómo afrontar este mundo que es nuevo cada día.  

Otro punto es el amor. Estoy a favor de la crianza con apego, el maternaje, la fusión emocional. Pero les recuerdo que el amor es instintivo. Si miran videos o imágenes de cualquier mamífero van a ver que el instinto es cuidar y proteger a los cachorros. Lo que nos hace humanos es usar también la razón y entender que a veces necesitamos pensar y analizar  cuál es la mejor forma de educar. Y que educar es cubrir las necesidades básicas, pero también nutrir el alma y el espíritu.

A veces implica frustrar y decir no. Otras implica ceder. Implica conocer que la neuroplasticidad del cerebro hace que nuestros hijos sigan cambiando día a día. Que la epigenética implica que cuidar el entorno en que crecen es fundamental para su desarrollo emocional. Y muchas cosas más que es imposible enumerar en una sola nota. Por eso la propuesta es: sigamos aprendiendo juntos.