Qué hacer si a tu hijo le da una convulsión febril

Tu hijo tiene fiebre y de pronto comienza a convulsionar con movimientos espasmódicos por todo el cuerpo que apenas puede controlar. Compruebas con horror que hasta su mirada parece perdida... y entras en un estado de pánico. Sí, es una de las peores experiencias por las que han pasado miles de padres: la llamada convulsión febril. ¿Sabrías reconocerla y actuar de forma correcta ante uno de estos episodios?

Cómo es una convulsión febril en el bebé

Este vídeo nos muestra cómo reconocer la convulsión febril en un bebé: el pequeño comienza a sufrir espasmos en el cuerpo. Los músculos se contraen y no los puede controlar y sus labios se tornan morados. El episodio de espasmos o convulsiones febriles es muy desagradable, ya que el pequeño pierde el control del cuerpo, de los ojos e incluso puede llegar a perder el conocimiento. Pero aunque sean tan llamativos y asusten, en un principio, no son peligrosos.

A veces la convulsión febril aparece de forma más leve: el cuerpo del niño se pone rígido o simplemente voltea los ojos. Suelen darse en niños menores de 5 años, y remiten a los 10 minutos aproximadamente de su inicio. No dejan secuelas ni derivan en episodios de epilepsia. Recuerda que la fiebre, aunque sea alarmante y nos asustemos, es en el fondo una aliada contra las infecciones.

Qué hacer y qué no debes hacer ante una convulsión febril en el bebé

Convulsión febril

- Recuesta al bebé o niños de lado para que respire mejor

- Si está boca arriba, asegúrate de ladear su cabeza para que la saliva no le provoque asfixia

- Puedes agarrarle, pero no inmovilizarle

- No introduzcas ningún objeto en la boca

- No le metas en la bañera con agua fría

- No le traslades en pleno episodio de convulsión febril

- Puedes darle paracetamol para bajar la fiebre y ayudarte con paños húmedos (pero templados, no fríos)

- Intenta quitarle ropa, que no esté abrigado

- En cuanto la convulsión febril pase, lleva al pequeño al pediatra para que analice su estado