Qué aprenden los niños y sus padres al ver juntos el Mundial de Fútbol
Es imprescindible enseñar y promover la educación y el comportamiento deportivo entre los niños
- La forma emocionante en que se vive el Mundial de Fútbol en familia
- Actitudes antideportivas que JAMÁS debemos enseñar a los hijos
- 6 ideas para vivir el Mundial con tu hijo y crear recuerdos bonitos
- ¿Qué más pueden aprender los niños gracias al Mundial de Fútbol?
¿Qué aprenden los niños y sus padres al ver juntos el Mundial de Fútbol? Más allá del resultado aprenden a compartir emociones, a celebrar con respeto, a valorar el esfuerzo y a entender que el fútbol es una escuela de convivencia. Ver un partido en familia hace que se converse sobre lo que sienten, para enseñarles deportividad y crear recuerdos inolvidables junto a mamá y papá.
La forma emocionante en que se vive el Mundial de Fútbol en familia

Así como se siente la emoción, también hay cosas que no son comprensibles del todo en un Mundial. 'Papá, ¿por qué les pitan e insultan?', esta frase me la soltó mi hijo cuando observó que la gente del campo de fútbol pitaba al equipo rival cuando salía a calentar. Mi respuesta en ese momento fue: 'Creo que no saben por qué les pitan, probablemente por llevar otra camiseta'.
Él me respondió: 'Pues qué tontería, ¿no? ¿Entonces los malos somos nosotros?' En ese momento, no supe qué decir; 'pues a lo mejor sí, hijo'. Esta pequeña conversación la tuve con mi hijo cuando le llevé por primera vez a ver un partido de fútbol. Creo que esta fue una experiencia extraña pero enriquecedora, ya que pude aprender valiosas lecciones de educación y respeto.
Y es que un Mundial de Fútbol no solo se vive en el campo o en la televisión. También se vive en casa, en familia, en los abrazos después de un gol, en las preguntas tan ciertas de los niños y en esas pequeñas escenas que suelen convertirse en gratos recuerdos que se conservan para siempre. ¿No guardarías con cariño una camiseta para que, en 4 años, veas cómo le queda?
No sabemos hasta dónde va a llegar nuestro equipo favorito en este Mundial, esa es una realidad. Tampoco podemos garantizar que el equipo de nuestro país gane el trofeo (¡qué más nos gustaría!), pero lo que sí podemos garantizar es algo mucho más importante: que nuestros hijos guarden un recuerdo increíble de este Mundial y que sea el inicio de muchos más a futuro.
Actitudes antideportivas que JAMÁS debemos enseñar a los hijos

Una de las cosas que recuerdo de cuando era niño son los días en los que mi padre me llevaba al estadio para ver un partido de fútbol o a algún torneo de tenis o baloncesto, que han sido los deportes que más me han gustado siempre. Aunque a mi hijo le encanta la natación y patinar, también aprecia el fútbol desde su visión inocente, como el que se organiza en el patio del colegio.
Por eso, en el contexto del Mundial, los padres podemos convertir los partidos en momentos de conexión con nuestros hijos y explicar lo que es el juego limpio al comentar una jugada o ponerse la camiseta de equipos contrarios. Mi hijo llevaba un tiempo pidiéndome asistir a un partido de fútbol en el estadio. A mí me apetecía mucho, por lo que compré las entradas para mí y mi hijo.
Pero en el partido, pude apreciar en las gradas que lo que debería ser un encuentro deportivo (gente gritando eufórica y feliz, dando vítores), estaban insultando, pitando, agrediendo... un comportamiento de una agresividad impropia de gente educada y equilibrada. Observé no solo a adultos, también a niños insultando, diciendo palabrotas y deseando el mal a contrarios.
En algunos casos se veía la cara sonriente del padre, reforzando ese comportamiento, y en otros, no decían nada, lo que normaliza las acciones. Todo lo que no sea reprender la actitud de los niños no vale y debemos darles ejemplo. El Mundial nos permite enseñar a los niños que se puede animar con pasión, sin insultar, celebrar sin burlarse, perder sin humillar y ganar sin sentirse superior.
6 ideas para vivir el Mundial con tu hijo y crear recuerdos bonitos

Como no podemos saber si nuestro equipo llegará a la final o si levantará la copa, podemos hacer algo que depende por completo de nosotros: crear recuerdos bonitos alrededor del Mundial. Para tus hijos, lo más importante no será el marcador, sino con quién vieron el partido, qué comieron y cómo celebraron un gol. Aquí, 6 ideas sencillas para que tu hijo tenga grandes recuerdos del Mundial:
- Graba 15 segundos a tu hijo. Pídele que comente el partido, pregúntale qué está pasando o qué jugador le gusta. Será un recuerdo espontáneo y tierno.
- Haz un vídeo de su reacción. Trata de que sea a un gol, a una atajada o a un buen pase. Esos gestos cáptalos dejando tu móvil fijo sobre una mesa.
- Haz apuestas sencillas y sanas con tu hijo. Por ejemplo, quién cree que marcará primero o cuántos goles habrá. El premio puede ser algo simbólico, como elegir un postre o ganar un caramelo.
- Pregunta y apunta sus respuestas. Puedes decirle: '¿Cómo crees que se siente jugar un Mundial?' o '¿Qué es lo más difícil de estar en una selección?' Guardar sus respuestas y léanlas al final, será un gran recuerdo.
- Guarda la camiseta de este Mundial. Que sea la que tu hijo esté usando, no tiene que ser oficial ni nueva. Puede ser de su país u otra favorita, con el tiempo, esa prenda contará una historia.
- Pregúntale cuál fue la mejor parte. Al final del partido, pídele que te cuente qué fue lo más emocionante. A veces dirá que fue el gol, pero otras veces dirá que fue estar contigo o ver a toda la familia reunida.
¿Qué más pueden aprender los niños gracias al Mundial de Fútbol?

El Mundial de Fútbol es una gran escuela para los niños si los adultos sabemos acompañarlo. Con los partidos, ellos aprenden que el esfuerzo importa y que ningún jugador gana solo. Un gol suele ser el resultado de pases, estrategia compartida y del trabajo en equipo. También aprenden a ganar y a perder. En un Mundial hay alegría y celebración, pero también frustración y lágrimas.
Cuando un equipo pierde, los niños aprenden que sentirse triste es normal, pero no por eso hay que insultar, culpar o rendirse. Y si el equipo gana, aprenden que celebrar no es burlarse del rival. Además, el Mundial ayuda a hablar de emociones: de los nervios antes del partido, la alegría con un gol, la rabia ante una jugada injusta o la decepción si el equipo queda eliminado.
En mi caso, también revisé mi comportamiento en el estadio porque pude apreciar que en algunos momentos también suelo gritar enfadado, por lo que me concentré en controlarlo para no ser el mal ejemplo de mi hijo. Además, decidí que lo mejor sería explicarle claramente lo que iba a suceder. Le comenté que hay gente que se enfada, que insulta, grita, que son agresivos, etc.

Sin embargo, dejamos claro que no nos íbamos a meter con los árbitros ni con el equipo contrario y hablamos sobre qué haríamos en caso de caer en alguno de estos comportamientos erróneos. Llegamos al acuerdo de que, si en algún momento alguno se pasaba, se lo tenía que decir al otro y debía pedir perdón. Bueno, pues al final, tuve que pedir perdón un par de veces, y él ninguna.
Así, los padres podemos aprovechar para poner nombre a lo que sienten, haciendo que el fútbol se convierta en el conducto para educar la inteligencia emocional. También sirve para conectar con los hijos, para crear conversación y cercanía porque tu pequeño se acordará que papá o mamá se sentó a su lado, le explicó una jugada, escuchó sus dudas y después celebró con él.
Por eso, el Mundial es mucho más que fútbol: enseña paciencia, respeto, trabajo en equipo, tolerancia a la frustración y alegría compartida. Finalmente, puede convertirse en una bonita memoria de la infancia porque el fútbol emociona, une y nos hace vibrar, pero a la vez nos pone frente a nuestra forma de educar. Cada partido es ideal para enseñar a los hijos a disfrutar, celebrar y compartir.
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Bibliografía
- Vélez Álvarez, C. et al. (2022) Valores percentiles de la condición física saludable en escolares. Retos: nuevas tendencias en educación física, deporte y recreación. (43), 162–170. https://recyt.fecyt.es/index.php/retos/article/view/88112/65774