El impacto de la indiferencia de los padres sobre los hijos

Padres que no se preocupan y no dan la debida atención a la educación de sus hijos

Jimena Ocampo Lozano

Los padres que aplican un estilo educativo indiferente influyen de forma negativa en el desarrollo de sus hijos causando baja autoestima o escasa seguridad en sí mismos. Esto es lo que genera la indiferencia de los padres sobre los hijos.

Hijos que no reciben la debida atención de los padres

la indiferencia de los padres sobre los hijos

En el desarrollo de los niños hay muchos factores que intervienen e influyen. La propia biología, que marca una serie de características y etapas en el desarrollo; la herencia, que puede marcar una serie de características de temperamento por ejemplo; o el ambiente, son factores que influyen en el desarrollo desde el mismo momento del nacimiento.

Dentro del "ambiente" podemos decir que los estilos educativos familiares influyen y marcan de manera importante el desarrollo socioemocional de los hijos. Estos estilos interactúan con las características personales de los hijos, pero sobretodo con los estilos personales de los padres. Hay padres más cariñosos, más estrictos, más permisivos, dialogantes...y esas características de los padres,  son las que marcan y define cada "estilo educativo".

Los estilos educativos influyen en el desarrollo socioemocional de los hijos, y no siempre para bien. Los  aspectos que marcan la diferencia entre un estilo educativo y otro son el afecto, la comunicación y el control sobre la conducta de los hijos, además de como ya habíamos dicho antes, las características de los padres, (como ven el mundo, sus valores, su experiencia como hijos, etc...).

Dentro de estos estilos nos encontramos el "estilo indiferente". Un estilo que tiene consecuencias negativas en el desarrollo del autoconcepto, la autoestima o la seguridad en sí mismos de los hijos.

¿Cómo son los padres indiferentes con sus hijos?

Los padres indiferentes son aquellos que no se preocupan por la crianza y educación de sus hijos. Aquellos que no ponen normas ni límites a los hijos, que son tan laxos que pareciera que los hijos no les importan. No corrigen y cuando lo hacen ponen castigos desorbitados a los niños. Es decir, no ejercen control sobre la conducta de sus hijos, les dejan hacer lo que quieran, ya que es la mejor manera de que los niños no molesten.

Suelen demostrar pocos afectos a los hijos, se muestran distantes, y no muestran sensibilidad hacia sus necesidades. Se muestran poco disponibles a sus hijos, (hay otras cosas más importantes como el trabajo o sus propias necesidades personales), y poco exigentes con ellos.

Estas características o modos de relacionarse con los hijos, mandan el mensaje a los niños de que sus padres no se preocupan por ellos.

Consecuencias de la indiferencia de los padres sobre los hijos

El afecto, la comunicación con los hijos y el control sobre la conducta, son elementos fundamentales para transmitir seguridad a los niños. Si un padre no se preocupa por la notas escolares, o los problemas de sus hijos o su conducta, manda el mensaje negativo de que no se preocupa por ellos, que no le importa lo que le ocurra, lo que tiene consecuencias en el desarrollo de los niños como pueden ser:

- Bajo autoconcepto y autoestima.

- Poca confianza en sí mismos.

- Pobres habilidades sociales.

- Escasa empatía hacia los demás.

- No aceptan normas ni límites.

- Fracaso escolar.

- Más probabilidades de tener conductas de riesgo.

- Demasiada dependencia emocional de los demás, ( lo que no encuentran en casa lo buscan en los iguales o en otros adultos).

Está claro que ser padres no es tarea fácil, y en muchas ocasiones no sabremos muy bien cómo actuar o si lo estamos haciendo bien o no. Lo que está claro es que los padres son el referente principal para el desarrollo de los hijos. Los niños buscan la protección en sus padres, buscan su aprobación, necesitan ese control externo que les de seguridad para atreverse a hacer cosas nuevas.

La confianza y el cuidado que los padres demuestran a los hijos, es la base para la seguridad en uno mismo y el autocuidado. Los padres son guía y referencia para los hijos, pero si esa guía no existe o está ausente, el equilibrio en el desarrollo peligra y las consecuencias emocionales de estos estilos en los niños se reflejan no sólo cuando los niños son pequeños sino en su vida adolescente y adulta.