Métodos educativos que no funcionan con niños más mayores

Técnicas para educar a los hijos que no resultan a medida que el niño crece

Alba Caraballo Folgado
Alba Caraballo Folgado Directora de contenidos

Psicólogos, pedagogos y expertos en distintas áreas de la infancia nos proponen distintos métodos educativos para ayudarnos con la crianza de nuestros hijos, para mejorar su comportamiento, para evitar la desobediencia o para fomentar el esfuerzo.

De entre todos ellos, los padres y madres tomamos aquellos modelos en los que creemos o encajan con nuestra forma de entender la paternidad y comenzamos a aplicarlos desde la más tierna infancia. Pero, un buen día, nos damos cuenta de que ya no funcionan, nuestro hijo ha crecido y se han quedado infantiles y obsoletos. Estos son los modelos educativos que no funcionan con niños más mayores.

6 modelos educativos que no resultan con niños más mayores

Modelos educativos que no funcionan con niños más mayores 

- Caritas: cuando los niños son más pequeños, padres y profesores solemos utilizar el sistema de caritas para reforzar conductas positivas, o enseñarles que lo que hicieron no estuvo bien. Les ponemos sellos con caritas sonrientes o tristes en las manos o incluso en la agenda del colegio como medio de comunicación entre padres y profesores. Es un método que se utiliza sobre todo con niños con algún problema de comportamiento o niños con TDAH para reforzarle positivamente. Sin embargo, cuando hablamos de niños a partir de 9 o 10 años, este sistema de caritas queda infantil e ineficaz, necesitan otro tipo de refuerzos.

- Rincón de pensar: suele ser muy utilizado por padres y profesores de niños pequeños, para enseñarles, sin iniciar sermones y charlas eternas, que lo que hicieron, ya sea pegar al hermano o romper un juguete, estuvo mal. Es la técnica del aislamiento, de la expulsión ante un mal comportamiento. Sin embargo es un método educativo que no funciona con niños más mayores, que ya saben lo que está bien y lo que está mal. Ni van a pensar en ese rincón, ni es la manera de proceder con niños con los que ya se puede argumentar y dialogar.

- Cachete: nunca es educativo, en ningún caso, para ninguna edad. Sólo enseñará a los niños a reaccionar con violencia. Si lo ejercemos con niños pequeños, sólo conseguiremos amedrentarles y, si ya son más mayores, puede que el niño no tarde en intentar devolver el golpe. Yo he presenciado cómo un padre de un niño preadolescente le aplicó castigo físico y éste se lo devolvió en forma de puñetazo. Una situación tremenda a la que jamás debería llegarse.  

- Educación autoritaria: es el clásico de educar con mano dura, no sirve ni con los niños más mayores, ni con los más pequeños. Sin embargo, a medida que el niño crece y tiene más capacidad para argumentar, negociar, pensar y decidir, lo único que conseguiremos con este método educativo es enfrentarnos constantemente a los hijos. Fluirán las peleas y los desacuerdos, el niño, que inicia un proceso de rebeldía, tenderá a hacerlo mucho más intenso y los conflictos en casa pueden ser aun mayores.

- Premios: algunos estudios realizados en colegios e institutos así lo demuestran. Cuando basamos el esfuerzo del niño en la consecución de un regalo, se esforzará simplemente por conseguir el premio y no estaremos afianzando la idea de trabajar o esforzarse por el placer de hacerlo lo mejor posible. Con niños más mayores, si instauramos la idea de que el objetivo es el premio, no el aprendizaje, no estaremos aplicando la pedagogía correcta.

- Escribir 10 veces algo: un castigo muy utilizado por profesores en el aula. Sin embargo, puede resultar humillante para el niño y ser objeto de burlas de sus compañeros.