La amigdalitis bacteriana en niños. Resolvemos todas tus dudas

Síntomas, causas y tratamiento de la inflamación de amígdalas en niños

Iván Carabaño Aguado

Todos nosotros hemos pasado varias veces este cuadro clínico tan molesto. ¿Quién no recuerda esa sensación de “tragar alfileres”, la fiebre alta o el no poder ir al colegio? Estamos hablando de lo que, en muchas latitudes se conoce como “anginas”, pero cuyo nombre científico es amigdalitis.

Desde Guiainfantil.com te vamos a explicar varios aspectos sobre esta enfermedad. Más concretamente, nos vamos a fijar en cómo afecta la amigdalitis bacteriana en niños así como sus causas y tratamientos.

Causas, síntomas y tratamiento de la amigdalitis bacteriana en niños

¿Qué es la amigdalitis bacteriana en los niños y cuáles sus síntomas?

A modo de pregunta y respuesta vamos a ir contestando a las dudas más comunes de los padres cuando vuelven de la consulta del médico tras un diagnóstico de amigdalitis bacteriana. 

1. ¿Qué es la amigdalitis bacteriana?

La amigdalitis se define como la inflamación de las amígdalas palatinas. Dicha inflamación puede tener un origen vírico o bacteriano (en cuyo caso hablamos de amigdalitis bacteriana). La bacteria principalmente implicada es el Streptococcus pyogenes, que comúnmente se conoce como “estreptococo”.

2. ¿Qué son las amígdalas palatinas?

Las amígdalas palatinas son aquellas que se inflaman durante la amigdalitis. Son agrupaciones de tejido linfoide ubicadas en la entrada de la orofaringe, a ambos lados de la úvula (más popularmente llamada campanilla). Su misión es, en esencia, protegernos de las infecciones provocadas por agentes externos.

3. ¿A qué edad son más frecuentes las amigdalitis bacterianas?

Esta enfermedad afecta sobre todo a niños en edad escolar, y es más frecuente entre los 5 y los 15 años.

4. ¿Cuales son los síntomas más frecuentes de una amigdalitis bacteriana?

Como toda infección cuando se produce una amigdalitis de estas características viene acompañada de fiebre. La subida de la temperatura suele ser acusada (superior a los 38.7º) en la mayor parte de los casos. A su vez, la amigdalitis provoca otros síntomas como dolor de garganta al tragar, cefalea y malestar general. Además, en la edad pediátrica, muchos pacientes se quejan de dolor abdominal.

Es habitual que el niño no tenga síntomas de catarro y, si los presenta, suelen ser muy escasos. Por último, puede aumentar de tamaño de alguno de los ganglios del cuello.

5. ¿Qué es la escarlatina?

La escarlatina es una amigdalitis estreptocócica, es decir, que se relaciona con las bacterias del estreptococo. Esta enfermedad se asocia con manchas en la piel que se manifiestan en la cara, cuello, área del escote y en la zona en la que se dobla el brazo y la pierna. Típicamente, “raspan” un poco si las tocamos. Aunque puedan asustar, la aparición de manchas no aporta gravedad adicional a una amigdalitis.

6. ¿Cómo es la exploración de la amigdalitis?

Aunque los padres puedan estar alerta a los síntomas, son los pediatras quienes tienen que diagnosticar la enfermedad. Para ello, el médico explora la garganta del niño con una pequeña luz y un bajalenguas para tener mejor visibilidad.  

En caso de que el niño tenga amigdalitis, el pediatra podrá apreciar un enrojecimiento importante de la faringe y las amígdalas, con aparición de exudados de tamaño intermedio, es decir, con “placas de pus”. Además, va a constatar la aparición de petequias (“manchas rojas”) en el paladar.

Cómo diagnostica el pediatra la amigdalitis en niños

7. ¿Cómo se establece el diagnóstico?

Tras la sospecha clínica, se ha de confirmar el proceso con la realización de una prueba microbiológica. Esta puede ser un test de detección rápida o un cultivo de una muestra de la faringe.

8. ¿Cuál es el tratamiento de una amigdalitis bacteriana?

La finalidad de tratar este proceso es evitar el desarrollo de otras complicaciones secundarias. Se suele administrar penicilina por vía oral hasta cumplir 10 días en total. Es importante cumplir correctamente los días de tratamiento para que este resulte efectivo.

Como alternativa, existe la posibilidad de recurrir a la amoxicilina oral. En pacientes alérgicos a beta-lactámicos, se aconseja utilizar azitromicina oral. En casos de intolerancia digestiva, se ha de tratar este proceso con inyecciones intramusculares de penicilina.

9. ¿Se puede prevenir su aparición?

La amigdalitis bacteriana puede ser contagiosa, aunque mucho menos que una infección producida por virus. En general, se aconseja no llevar a un niño con amigdalitis bacteriana al colegio hasta que lleve 24 horas completas de tratamiento antibiótico. En ese momento deja de ser contagiosa.

10. ¿Cuáles son las complicaciones?

En ocasiones, este tipo de amigdalitis se puede complicar. Una de las complicaciones más frecuentes son la aparición de abscesos (colecciones de pus) denominados periamigdalinos. Más raramente, pueden aparecer abscesos internos en la región cervical, es decir, por detrás de la faringe.

Otras dos complicaciones a tener en cuenta son la inflamación del glomérulo del riñón, que produce sangrado en la orina, y la fiebre reumática, que es poco frecuente en la actualidad.

11. Casos en los que es necesario operar al niño

Hoy por hoy se tiende a ser conservador y cada vez hay hay menos intervenciones quirúrgicas. Esto se debe a que las amígdalas son un tejido linfoide; esto es, juegan un papel importante en la defensa antimicrobiana.

La extirpación de las amígdalas solo se plantea en estos casos: 

- Si hay complicaciones locales, del tipo absceso.

- Ante un cuadro de trastornos del sueño grave como la apnea obstructiva del sueño.

- En amigdalitis bacterianas recurrentes (7 episodios al año en el último año; o 5 al año en los dos últimos años; o 3 al año en los tres últimos años).

En resumen: las infecciones de las amígdalas son procesos muy frecuentes, bastante molestos desde un punto de vista clínico, pero que suelen responder bastante bien al tratamiento antibiótico convencional. Su diagnóstico es muy sencillo e incluye siempre la realización de pruebas microbiológicas. Las complicaciones son, en general, poco frecuentes.