Los accidentes en piscinas pueden ocurrir en cualquier época del año, pero es en el verano cuando los padres deben hacer énfasis en la seguridad de los más pequeños para evitar algún accidente. Las muertes por ahogamiento entre niños menores de 14 años aumentan casi un 90 por ciento en el verano con respecto al resto del año, según la organización Safe kids Worldwide.
El reciente caso de una niña de 6 años, a la cual se le desgarró parte del intestino al sentarse sobre la bomba de desagüe de una piscina para niños, ha puesto de manifiesto la necesidad de incrementar las medidas de seguridad y tomar todas las precauciones posibles en lo que se refiere al baño de los niños en la piscina, empezando por casa, dado que la mayoría de los ahogamientos entre los niños de 1 a 4 años se dan en piscinas residenciales.
Además, SAFE KIDS aconseja no perder de vista en ningún momento a los menores, incluso a aquellos que sepan nadar, mientras están en la piscina. Un par de segundos fuera de la vista de un adulto son suficientes para que un pequeño se ahogue. Los expertos aconsejan que el adulto que esté a cargo de un niño evite distraerse leyendo, hablando por teléfono o cortando el césped mientras supervisa a los menores en la piscina. Aparte de esta supervisión, también se debe implementar otras medidas de seguridad -como instalar una valla, usar flotadores o enseñar a sus hijos a nadar.
La instalación y el uso adecuado de una cerca que rodee la piscina de la vivienda podrán prevenir en un 50 al 90 por ciento los casos de ahogamiento, según la organización. Los expertos recomiendan que ésta sea de al menos 4 pies de altura con cierre automático fuera del alcance de los niños para mayor seguridad. Asimismo, instalar alarmas en las puertas de la casa que dan acceso al área de la piscina puede servir para alertarle si su hijo ha salido sin su autorización. Mantenga en todo momento equipo de rescate y un teléfono cerca de la piscina para poder actuar con rapidez en caso de que se presente una emergencia, aconsejan.
Una vez ha terminado el baño, retire todos los juguetes de la piscina para evitar que sus hijos se sientan atraídos por éstos y decidan lanzarse al agua. No se debe permitir a que los niños se acerquen a los puntos de drenaje de la piscina, ya sea que estos estén cubiertos o no, ya que un pequeño descuido podría hacer que el pelo u otra parte del cuerpo del menor sea succionado y quede atascado en el agujero.
Inscribir a sus hijos en clases de natación con un instructor calificado -los expertos sugieren que sea a partir de los cuatro años- puede ayudarles a desenvolverse con mayor seguridad en el agua. Asimismo, los expertos recomiendan no 'bajar la guardia' por el hecho de que sus hijos sepan nadar, ya que un descuido puede ser fatal.
Además, en ningún caso permita que sus hijos corran o salten alrededor de la piscina, ya que una caída en esas circunstancias puede ser fatal.
Fuente consultada:- Safe kids worldwide.