La psicomotricidad fina en los bebés

Actividades que favorecen el desarrollo de la psicomotricidad fina

La psicomotricidad fina es la coordinación de movimientos de distintas partes del cuerpo con precisión. Precisa un elevado nivel de coordinación por parte de los bebés, ya que los movimientos realizados por una o varias partes del cuerpo, no tienen amplitud sino que son movimientos de precisión.

Los bebés van adquiriendo las habilidades de la psicomotricidad fina por sí mismos a medida que van creciendo y ganando en madurez, pero también se les puede ayudar para que avancen en su aprendizaje trabajando con diversas actividades, que continúen con metas más complejas y delimitadas.

¿Cuándo se inicia la psicomotricidad fina en los bebés?

La psicomotricidad fina en niños y bebés

Las habilidades de la psicomotricidad fina se van desarrollando progresivamente. A partir de los 2 a 4 meses, comienza la coordinación de manos y ojos. A los 5 meses, aproximadamente, comienza lo que se conoce como 'los cimientos de la motricidad', que es cuando el niño toma objetos con sus manos.

Así, siguiendo esta línea de aprendizaje, progresivamente el niño va empezando a coordinar hasta llegar a la edad escolar. Sin embargo, algunos autores consideran que la psicomotricidad fina se inicia hacia el año y medio de edad, cuando el niño, sin ningún aprendizaje, empieza a emborronar con lápices un papel o comienza a colocar bolas o cualquier objeto pequeño en algún bote, botella o agujero.

¿Qué necesita el bebé para conseguir adquirir la psicomotricidad fina?

La psicomotricidad fina implica un nivel elevado de maduración y un aprendizaje largo para la adquisición plena de cada uno de sus aspectos, ya que hay diferentes niveles de dificultad y precisión. Para que el niño consiga destreza en la coordinación motora fina debe concluirse un proceso cíclico.

Este proceso se inicia espontáneamente cuando el niño empieza a realizar alguna tarea porque se siente capaz. Generalmente, se parte de un nivel muy simple y después se continua a lo largo de los años con metas más complejas y delimitadas en las que la exigencia de los objetivos viene determinada por la edad.

Actividades que favorecen el desarrollo de la psicomotricidad fina

Dibujar, pintar, colorear, recortar, modelar o moldear masa, enhebrar, resolver laberintos o completar la figura siguiendo los puntos son algunas de las actividades que ayudarán a los niños a desarrollar su psicomotricidad fina.

Los aspectos de la motricidad fina que se pueden trabajar más tanto a nivel escolar como educativo en general, son:
- Coordinación viso-manual
- Motricidad facial
- Motricidad fonética
- Motricidad gestual

El desarrollo de estas actividades resulta motivador para el niño. La motricidad fina esta muy ligada al desarrollo de la inteligencia y para conseguir motivación, no hay que olvidar incentivar sus logros con aplausos y alegría.

Marisol Nuevo.