Por qué diferenciar la derecha de la izquierda es un problema para muchos niños

Diferenciar la derecha de la izquierda es un gran problema para muchas personas

Tal vez para ti sea sencillo, pero reconoce que has conocido a muchas personas y a muchos niños a los que les cuesta diferenciar la derecha de la izquierda. De hecho, tal vez tu hijo, de 8 años, aún se confunde a la hora de ponerse los zapatos.

Lo cierto es que confundir la derecha con la izquierda en niños mayores es más común de lo que piensas. Pero una vez más, la ciencia tiene una explicación para este dilema.

Por qué a muchos niños les cuesta tanto diferenciar la derecha de la izquierda

Problemas derecha e izquierda

La ciencia tiene respuestas para prácticamente todo. Y ahora también nos explica por qué tantos niños (y adultos) tienen problemas a la hora de diferenciar la derecha de la izquierda.

Los niños comienzan a distinguir la derecha de la izquierda a partir de los a 7-8 años aproximadamente. Antes, pueden diferenciar, con ayuda, pero les cuesta bastante. Es a partir de los 7 años cuando se paran a pensar: 'la derecha es la mano con la que agarro el lapicero (en caso de niños diestros) y la izquierda es la otra'. Así que, con una pequeña ayuda de la memoria, consiguen orientarse. Aún así, hasta los 11 años, continúan dudando de vez en cuando. 

Después de investigar por qué algunos niños tenían problemas con este proceso, se llegó a la conclusión de que guardaba una estrecha relación con otro tipo de problema del aprendizaje. De hecho, muchos niños con este sutil problema, presentan también alguno de estos trastornos: discalculia, dislexia, problemas de atención o retraso del lenguaje. Aunque también se da mucho entre los niños zurdos y los que tienen un alto cociente intelectual.

Los niños con problemas de atención tienen más dificultad para diferenciar derecha e izquierda

La capacidad de distinguir derecha e izquierda tiene que ver con la inteligencia espacial. Se piensa que se encuentra en el hemisferio izquierdo del cerebro (lóbulo parietal). Y también se sabe que a mayor simetría de los dos hemisferios, existe una mayor dificultad para hacer esta distinción espacial (por eso se da más entre las niñas, porque las mujeres tienen una mayor simetría de los hemisferios cerebrales).

El cerebro localiza dónde se encuentran los objetos y traza esa línea imaginaria para separar un lado del otro. Es un proceso visual y espacial, que además comienza con nuestro propio cuerpo. Los niños empiezan a hacer esta distinción de orientación observando sus manos y pies. Y después, las cosas que están a su alrededor.  Así que, un niño con problemas de atención, tardará más en comprender en qué lugar están los objetos, porque no podrá retenerlo en su memoria.

Pero... ¿les afecta en cuanto al rendimiento académico? Sí, puede afectarles (no siempre), en todos estos campos:

- Las matemáticas: Si el niño no es capaz de distinguir la derecha de la izquierda, tendrá problemas a la hora de sumar y restar, ya que necesitará colocar los números y comenzar las operaciones distinguiendo estos dos lados.

- Escritura y lectura: La lecto-escritura también puede verse afectada por este pequeño problema, ya que los niños que no diferencian derecha de izquierda, también pueden escribir letras al revés, e incluso palabras, o confundir letras que se escriben de forma similar pero que cambian dependiendo del lado hacia el que miran como la d o la b...

- Dibujo: En el momento en el que se comienza un dibujo, el espacio de la hoja se divide en dos. Si tienen que hacer un gráfico, tendrán que comenzar por un lado u otro. Igual con un dibujo. 

- Habilidades de autonomía: Ponerse los zapatos o cerrar la tapa de un frasco pueden ser causa de conflicto para niños que no aprenden a distinguir derecha de izquierda. También atarse los cordones o abrocharse un abrigo. 

- Música: tocar un instrumento musical puede complicarse bastante si no se distingue bien un lado del otro. A la hora de colocar los dedos de forma correcta o mover una mano de uno a otro lado, puede haber algún 'tropiezo'.

Cómo ayudar a niños con problemas para distinguir la derecha de la izquierda

Para terminar con este problema, o al menos 'suavizarlo' basta con una pequeña ayuda. Si el clásico 'piensa con qué mano comes' no sirve, prueba a poner al niños un anillo, reloj o pulsera en una de las manos para que sepa que esa mano es la derecha o la izquierda

También puedes dibujar sus manos sobre un papel, repasando con un polígrafo el contorno y escribir derecha e izquierda para que pueda comprobar de vez en cuando cuál es su mano derecha y cuál la izquierda.

Y si ti aún estás entre las personas que no consiguen diferenciar con naturalidad derecha de izquierda, no te preocupes. Un 26% tiene este problema, y hacen una vida completamente normal.