El estrés de los niños

Síntomas y consecuencias del estrés infantil

Sara TarrésPsicóloga Infantil

El estrés es una respuesta de nuestro cuerpo ante una situación que demanda una adaptación o un cambio. Los síntomas del estrés infantil son variados y sus consecuencias observables a nivel familiar, escolar y relacional. Seguir algunas pautas puede reducir en gran manera el impacto del estrés en la infancia.

Factores vitales como el nacimiento de un hermano, el inicio de la guardería, un cambio de colegio o domicilio, la muerte o la enfermedad de un familiar, los deberes, exámenes o un exceso de actividades extra escolares pueden ser los causantes del estrés infantil.

Síntomas  del estrés en los niños

Niño estresado

Los síntomas del estrés infantil son variados y pueden clasificarse en físicos, emocionales o conductuales. Cada niño lo manifestará de un modo u otro, presentando más síntomas de un grupo que de otro o una mezcla de todos ellos con mayor o menor intensidad. Los padres debemos presar especial  atención si nuestro hijo empieza a presentar algunos de estos síntomas.

- Síntomas físicos: Agotamiento, cansancio extremo o por el contrario una excesiva agitación, dolor de cabeza o de estómago, cambios en el apetito, enuresis, pesadillas.

- Síntomas emocionales: Llantos incontrolados (niños que lloran por todo cuanto les ocurre), baja tolerancia a la frustración (enseguida explotan ante un no o algo que les frustra), ansiedad, aparición de nuevos miedos o exacerbación de los antiguos (miedo a la oscuridad, a estar solo, a ir al cole, a los extraños, …), mamitis o papitis, regresiones (por ejemplo, vuelven a hablar como un bebé, chuparse el dedo...). 

- Síntomas conductuales: Comportamientos tercos y/o agresivos, aparición o aumento de las rabietas, conducta de desgana o abatimiento (no tener ganas de nada, ni de jugar con los amigos).

Consecuencias del estrés en los niños

Las consecuencias del estrés infantil podemos verlas reflejadas a nivel familiar, escolar y social.

- Cuando en casa tenemos un niño que está sufriendo estrés, el clima familiar se resiente. Nuestro hijo se ha vuelto más irascible, agitado o intranquilo. No come bien, duerme mal o se despierta por las noches. Bajo estas circunstancias es normal que los padres nos angustiemos y no sepamos qué hacer.

- A nivel escolar, podemos observar como a nuestro hijo le cuesta prestar atención y concentrarse, no es capaz de hacer las tareas escolares como antes y sus notas empeoran. 

- Es posible que empiece a presentar dificultades para relacionarse con sus amigos, que se aísle, que tenga miedo o empiece a tener comportamientos agresivos con sus compañeros, a llorar por cualquier motivo o se rinda ante cualquier dificultad.