Beneficios del pádel para los niños

Ventajas del pádel como deporte infantil

Sabemos bien que los niños deben practicar algún deporte para desarrollarse fuertes y sanos, pero lo que no sabemos tan bien es cuál es ese deporte ideal que haga a nuestros hijos más felices. La elección del deporte a practicar deberá ser una decisión conjunta entre padres y niños buscando todos los beneficios y toda la diversión.

Uno de los deportes más de moda y que gana seguidores día a día es el pádel, que guarda ciertas semejanzas con el tenis pero más dinámico. A los niños les encanta el pádel y a los mayores cada vez más, así que hemos analizado los beneficios del pádel para los niños para ver si este es el deporte ideal.

Beneficios físicos del pádel para los niños

Niña juega al padel

Que el pádel esté ganando adeptos cada día no responde a una moda pasajera, sino a que se trata de un deporte fácil de practicar, dinámico y muy divertido. Además, también es accesible para los más pequeños ya que se puede empezar a jugar al pádel desde los cuatro añitos. Existe la posibilidad de practicar el pádel tanto al aire libre como a cubierto, así que estamos ante uno de esos deportes para todo el año.

La dinámica del pádel es muy parecida a la del tenis, aunque los movimientos son más rápidos. Por lo tanto, los beneficios físicos más evidente son la mejora de la fuerza muscular, la capacidad de resistencia, el desarrollo de las habilidades psicomotrices, una mejor coordinación, equilibrio y una mayor flexibilidad. Como cualquier otro deporte, la práctica del pádel ayuda a combatir la obesidad infantil y a fomentar unos hábitos de vida saludables.

Beneficios emocionales del pádel

El pádel no solo ofrece beneficios físicos para los niños, sino que además se trata de un deporte en el que se fomentan valores como el compañerismo, la responsabilidad, la capacidad de superación y la disciplina, todos ellos imprescindibles para la vida diaria de los niños. El niño aprende a resolver situaciones y a tomar decisiones con rapidez y eficacia y todo ello en un entorno divertido y saludable.

Como cualquier deporte en general, los beneficios emocionales más importantes de jugar al pádel se centran en la mejora de la autoestima del niño, en un aumento de la confianza en sí mismo y en el descubrimiento de que el esfuerzo personal e individual merece la pena a la hora de conseguir objetivos. No nos olvidamos del ambiente de diversión que rodea al pádel y que todos los niños necesitan.

Laura Vélez. Redactora de Guiainfantil.com